El diagnóstico de una infección por virus del papiloma humano (VPH) suele generar preocupación y muchas dudas, incluyendo la posibilidad de complicaciones y muerte. Sin embargo, los médicos tienen una respuesta clara: por sí mismo, el VPH no causa la muerte.
Sin embargo, investigaciones cientícas señalan algunas de sus variantes pueden favorecer el desarrollo de ciertos tipos de cáncer, como el cáncer de cuello uterino, si la infección persiste durante años y no se recibe un seguimiento médico.
Expertos consideran el VPH una de las infecciones de transmisión sexual más comunes del planeta y apuntan que la mayoría de las personas sexualmente activas lo contraerán en algún momento de su vida.
Pero la clave está en que, naturalmente, el sistema inmunitario elimina el virus en un plazo de uno o dos años, sin provocar síntomas ni complicaciones.
¿Cuándo puede convertirse en un problema grave?
Los especialistas del Departamento de Salud del Estado de Texas explican que existen más de 200 tipos de VPH.
Si bien algunos son considerados de bajo riesgo y suelen causar verrugas genitales, otros son de alto riesgo porque pueden producir cambios en las células que, con el paso del tiempo, evolucionen hacia un cáncer.
Entre los tumores más relacionados con el VPH se encuentran el cáncer de cuello uterino, de ano, de pene, de vulva, de vagina y algunos cánceres de garganta y orofaringe.
No obstante, este proceso suele tardar varios años. La muerte no ocurre por la infección en sí, sino por un cáncer avanzado que no fue detectado o tratado de manera oportuna.
La detección temprana marca la diferencia
Los médicos insisten en que la mejor herramienta para evitar complicaciones es el diagnóstico inmediato. En el caso de las mujeres, las pruebas de Papanicolaou y las pruebas específicas para detectar el VPH permiten identificar lesiones precancerosas antes de que se transformen en un tumor.
Cuando estas alteraciones se detectan a tiempo, existen tratamientos eficaces para eliminarlas y reducir considerablemente el riesgo de desarrollar cáncer.
Las personas diagnosticadas con VPH también deben seguir los controles indicados por su médico para vigilar la evolución de la infección y comprobar si el organismo la elimina de forma natural.
Asimismo, la vacunación protege frente a los tipos del virus responsables de la mayoría de los casos de cáncer relacionados con esta infección y también reduce el riesgo de verrugas genitales.
A ello se suman otras medidas, como el uso correcto del preservativo, aunque no elimina por completo el riesgo de contagio. Finalmente, mantener controles médicos periódicos y consultar a un especialista ante cualquier síntoma o resultado anormal.








