El atún en lata parece una compra simple, pero la elección entre atún en agua y atún en aceite cambia bastante el resultado: no solo en sabor y textura, sino también en calorías, grasas y en el tipo de receta donde conviene usarlo.

La diferencia principal está en el líquido de conservación. El atún en agua suele tener un sabor más neutro y una textura más firme; el atún en aceite resulta más jugoso, más sabroso y con una sensación más untuosa. Por eso, más que elegir uno como “mejor”, conviene pensar para qué se va a usar.

Cuál engorda más: atún en agua o en aceite

El que más calorías aporta es el atún en aceite. La razón no es el pescado en sí, sino el aceite que viene en la lata. Según datos nutricionales citados por Chicken of the Sea a partir del USDA, una lata de 5 oz de atún en agua tiene alrededor de 120 calorías, mientras que una lata similar de atún en aceite puede llegar a unas 280 calorías.

Eso no significa que el atún en aceite sea “malo”. Significa que, si el objetivo es bajar calorías, controlar el peso o preparar una comida más ligera, el atún en agua suele ser la opción más conveniente. Si se busca más sabor, más jugosidad o una receta donde el atún sea protagonista, el atún en aceite puede funcionar mejor.

Pros y contras del atún en agua

El atún en agua tiene una ventaja clara: suele ser más liviano. Aporta proteína con menos grasa agregada y permite controlar mejor qué condimentos o salsas se suman después.

Funciona muy bien para ensaladas con mayonesa ligera, wraps, sándwiches, rellenos, huevos, tomates rellenos, hamburguesas de atún o preparaciones donde ya hay otros ingredientes con grasa o cremosidad. Como tiene un sabor más neutro, se adapta mejor a limón, mostaza, yogur, verduras, hierbas o especias.

Su contra es que puede sentirse más seco o menos sabroso, sobre todo si se come solo o en preparaciones muy simples.

Pescado
El atún tiene concentraciones de mercurio.

Pros y contras del atún en aceite

El atún en aceite tiene más sabor y mejor textura. El aceite ayuda a conservar la humedad del pescado y hace que quede más tierno. Por eso suele ir muy bien en pastas, tostadas, ensaladas con tomate, papa, garbanzos, aceitunas, alcaparras, ajo, perejil o limón. En esos casos, el propio aceite de la lata puede ayudar a unir los ingredientes.

La contra es que suma más calorías. Además, si se combina con mayonesa, queso, pan o salsas pesadas, la preparación puede volverse bastante más calórica sin que uno lo note.

Cuál atún conviene comprar

Para una comida más liviana, conviene elegir atún en agua. Es mejor si se va a mezclar con otros ingredientes, si se busca controlar calorías o si la receta ya tiene una salsa o aderezo.

Para una receta más sabrosa, conviene elegir atún en aceite, sobre todo si el pescado va a quedar visible y con pocos acompañamientos: una pasta rápida, una tostada, una ensalada mediterránea o un plato con legumbres.

También importa mirar la etiqueta: cantidad de sodio, tipo de aceite, calorías por porción, proteína y si el atún viene escurrido o no. No todas las latas tienen los mismos valores.

Un punto importante: el mercurio

Más allá de si viene en agua o en aceite, el atún es un pescado que puede contener mercurio. La FDA recomienda elegir una variedad de pescados bajos en mercurio, especialmente en el caso de embarazadas, personas que amamantan y niños. También señala que el atún blanco o albacore suele tener más mercurio que el atún claro enlatado.

En resumen: el atún en aceite engorda más porque tiene más calorías, pero puede ser más rico y jugoso. El atún en agua es más ligero, más neutro y mejor para recetas con salsas o para quienes quieren cuidar la ingesta calórica. La mejor elección depende del objetivo: sabor o ligereza.

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