“¿Quieres que te amen así el resto de tu vida?” fue la pregunta que sorprendió a una mujer de 44 años durante el podcast presentado por la conductora Oprah Winfrey, donde además la terapeuta Nedra Glover Tawwab agregó otro interrogante muy movilizante: “¿Te están amando como tú necesitas?”.

Justamente ahí está el nudo. Miles de mujeres sienten que algo falta, sin saber cómo nombrarlo y, mucho menos, cómo pedirlo. Pero debes tener en cuenta que nadie podrá darte aquello que tú misma no sabes definir. Es por eso que el trabajo se iniciará contigo, comenzando por identificar aquello que, en este momento, te hace sentir querida.

La forma en que necesitabas ser amada cuando recién te casaste no es necesariamente la que necesitas hoy. A los veintiocho años, quizás te sentías amada cuando estabas segura o cuando tenías proyectos compartidos, pero a los cuarenta y tres puede ser que ese sentimiento aparezca cuando eres validada, vista o acompañada a la hora de tomar decisiones.

Muchas mujeres describen que, a lo largo de sus matrimonios, sus necesidades fueron cambiando en varias oportunidades. Sin embargo, lo que sucede habitualmente es que nunca han logrado que sus parejas escuchen qué es lo que necesitan “hoy”, y es aquí donde la ayuda profesional puede volverse indispensable.

En una terapia individual trabajarás en responder dos preguntas fundamentales: ¿cómo te sientes querida y cómo necesitas pedirlo? Muchas veces expresas lo que necesitas desde la recriminación, sin reconocer que esa forma de comunicarte puede hacer que el otro cierre inmediatamente la puerta a escucharte. Entonces vuelves a sentir que no eres tenida en cuenta, desistes de intentar una nueva conversación y, poco a poco, este círculo termina separando a la pareja.

Otro de los mecanismos de defensa que implementan las mujeres que se sienten solas estando en pareja, y que he visto en las reiteradas consultas que me hacen, es la hiperindependencia. Es decir, se acostumbraron a resolverlo todo y después las invade la rabia porque nadie las ayudó. Pero esa fue su propia trampa, ya que, en realidad, no han dejado espacio para que alguien lo hiciera.

En terapia de pareja el trabajo es diferente ya que allí se reconoce el ciclo que se repite. Ella trae el problema, él escucha una crítica, se cierra o contraataca, ella se siente descartada y se aleja un poco más. La psicóloga y terapeuta matrimonial Julie Menanno lo describe con precisión: la validación emocional es uno de los elementos que más sostiene una relación satisfactoria. Validar es acercarte a lo que el otro siente, aunque no estés de acuerdo, y toma bastante menos tiempo que una hora de pelea.

El poder de una comunicación clara, concreta, honesta y oportuna puede cambiar el final de un matrimonio en el que el amor sigue presente.

Un dato no menor del artículo original es que los maridos entrevistados quedaron desconcertados cuando sus esposas decidieron optar por la separación. En algún punto, escucharon durante años un pedido que nunca llegaron a registrar.