Una de las mayores recomendaciones para bajar de peso y reducir la grasa visceral es la eliminación de varios alimentos ricos en carbohidratos y azúcares, por lo que beber colas de dieta y los refrescos con gas dietéticos es parte de la estrategia para lograrlo. Un estudio de la Universidad de Cambridge confirma que este tipo de bebidas sí puede ayudar a la pérdida de peso.

Se trata de un ensayo controlado a largo plazo en el que se evaluó el “Efecto de las bebidas azucaradas no nutritivas frente al agua sobre el peso corporal”.

La investigación, publicada en agosto, consistió en evaluar el peso corporal de 493 adultos con edades comprendidas entre los 18 y 85 años, con un índice de masa corporal (IMC) de 27 a 35 kg/m² que consumían habitualmente bebidas edulcoradas no nutritivas en la misma proporción que el agua.

La observación se hizo en dos fases: un año asistido y una fase final no asistida, dando como resultado que efectivamente los refrescos de dieta sí ayudan a la pérdida de peso, con una metodología que incluía suministrarle a un grupo 22.3 onzas de agua al día, y a la otra mitad la misma cantidad de bebidas azucaradas no nutritivas (NNS).

La investigación consistió en comparar las bebidas NNS con el agua durante 1 año de gestión del peso asistida, seguido de una extensión voluntaria y no asistida de 1 año.

Para obtener resultados efectivos, el programa grupal de gestión del peso conductual incluyó:

  • Fase de pérdida de peso: Reuniones asistidas de frecuencia semanal durante 12 semanas.
  • Fase de mantenimiento del peso: Reuniones mensuales durante 40 semanas.
  • Monitoreo no asistido: Seguimiento durante 52 semanas con una reunión final en la semana 104.

El estudio publicado en el British Journal of Nutrition revela que, en la fase final, el agua y las bebidas NNS mostraron equivalencia respecto al cambio de peso desde el inicio. Los hallazgos sugieren que las personas pueden perder peso y mantenerlo durante 2 años, ya sea consumiendo bebidas NNS o agua dentro de programas de control del peso.

La verdad sobre el sabor dulce y el apetito: ¿mito o realidad?

Seguramente has escuchado a algunos expertos que defienden la tesis de que el consumo de bebidas con edulcorantes no nutritivos (ENN), por tener sabor dulce, puede contribuir a una respuesta cefálica de insulina y la consiguiente desregulación del apetito, lo que impulsa a comer en exceso por compensación.

Este estudio desmonta esta tesis y, por el contrario, sugiere “efectos beneficiosos o neutros de las bebidas con ENN sobre el peso corporal, dependiendo de si el comparador fueron bebidas azucaradas o agua”.

Además, argumentan que varios estudios y metaanálisis de ensayos clínicos con más de 6 meses de seguimiento informaron que “reemplazar las bebidas azucaradas habituales por bebidas sin calorías produjo una reducción pequeña pero estadísticamente significativa en el IMC a largo plazo, equivalente a 0.5 kg en niños y 1 kg en adultos”.

Para los amantes de los refrescos regulares que contienen altos niveles de azúcar, los refrescos de dieta o cero azúcar son grandes aliados, ya que les permiten reducir el consumo de azúcar. Los edulcorantes principales utilizados en el estudio fueron aspartamo, acesulfamo de potasio y sucralosa.