Por: Junior Henríquez
NUEVA YORK. – La universidad que en once ocasiones le cerró las puertas terminó convirtiéndose en el escenario de su mayor realización profesional. Esta es la extraordinaria historia de Guillermo Rivera, un dominicano de raíces puertoplateñas que necesitó doce intentos para superar un examen de admisión y que, años después, llegó a ocupar una posición directiva en esa misma institución educativa.
Hijo del recordado Nene Rivera, perteneciente a una apreciada familia de Puerto Plata, Guillermo emigró a Estados Unidos en 1993 en busca de mejores oportunidades. Como muchos dominicanos, tuvo que combinar sus estudios con diferentes empleos, incluyendo trabajos en establecimientos comerciales y restaurantes de comida rápida.
Lejos de rendirse ante las dificultades, convirtió aquella experiencia en una motivación para ayudar a otros jóvenes a superar las barreras que él mismo había enfrentado.
De estudiante rechazado a orientar nuevas generaciones
Con más de 25 años de experiencia en el ámbito educativo, Rivera ha desarrollado una destacada trayectoria en el City College de Nueva York, perteneciente al sistema universitario público CUNY, donde figura oficialmente como director asociado de Admisiones.
Su trabajo se ha concentrado especialmente en comunidades de alta presencia dominicana y latina, como Washington Heights y El Bronx, promoviendo que los estudiantes reciban orientación universitaria desde los primeros años de secundaria.
Rivera sostiene que muchos jóvenes pierden oportunidades porque comienzan a prepararse demasiado tarde para ingresar a la universidad, cuando sus calificaciones académicas ya limitan sus posibilidades.
Por esa razón, ha promovido iniciativas de acercamiento a escuelas y familias para orientar a los estudiantes sobre los requisitos de admisión, el rendimiento académico y las oportunidades de becas.
Becas y oportunidades para estudiantes de familias trabajadoras
Entre las iniciativas vinculadas a su trayectoria figuran Students of Promise y President’s Community Scholarship, programas orientados a facilitar el acceso a la educación superior.
Según declaraciones de Rivera recogidas en un reportaje publicado en 2021, su trabajo contribuyó a elevar del 10 % al 30 % la admisión de estudiantes de su comunidad, un aumento de 20 puntos porcentuales, equivalente a un crecimiento relativo del 200 %.
También relató que ha participado en la entrega de becas de hasta 20,000 dólares durante ceremonias de graduación escolar, delante de familiares y compañeros, con el propósito de reconocer el esfuerzo académico y motivar a otros jóvenes.
La existencia del programa President’s Community Scholarship está documentada oficialmente por City College, institución que anunció en 2016 la entrega de diez becas dirigidas a estudiantes de comunidades neoyorquinas.
Un orgullo para Puerto Plata y la diáspora dominicana
La historia de Guillermo Rivera constituye un ejemplo de perseverancia y compromiso con la educación.
Aquel joven que llegó a Nueva York enfrentando obstáculos económicos y académicos terminó dedicando su vida profesional a abrir oportunidades para estudiantes que atraviesan dificultades semejantes.
Su trayectoria también representa un motivo de satisfacción para Puerto Plata, provincia de donde provienen sus raíces familiares y donde el nombre de su padre, Nene Rivera, permanece vinculado a su historia.
Guillermo Rivera no solamente logró entrar a la universidad después de numerosos intentos; convirtió las dificultades de su propia experiencia en una misión para ayudar a que otros jóvenes encuentren su camino hacia la educación superior.
Una historia que demuestra que el verdadero éxito no consiste únicamente en alcanzar una meta personal, sino también en contribuir a que otros puedan alcanzarla.








