Mientras el presidente Donald Trump cierra la temporada de elecciones intermedias con una frenética gira por los estados más republicanos de Estados Unidos, su mensaje a los votantes se ha desviado hacia rumbos inesperados.

Más que nunca, sus apariciones han resultado singulares porque giran en torno a un solo tema: el propio Trump. Su mensaje a los votantes es que actúen como si él mismo estuviera en la boleta electoral, a pesar de lo impopular que se ha vuelto. Las preocupaciones sobre el rumbo del país o el costo de vida quedan, en gran medida, relegadas a un segundo plano.

A bordo del Air Force One, Trump ha viajado a estados que, hace apenas unos meses, ni siquiera se consideraban competitivos. En privado, ha comentado que los mítines que celebra ahora son, probablemente, los últimos en los que él figura como el principal abanderado del partido.

Eso convierte los veintitantos actos que ha celebrado este mes en, quizá, la última versión de ese singular evento político que es un mitin de Trump.

En cierto modo, esa sucesión de actos ha adquirido el aire de una gira de despedida. El hombre que transformó al Partido Republicano y la política del país, mitin estridente tras mitin estridente, ahora abandona el escenario al ritmo de “YMCA”.

CNN recorrió el país para cubrir los mítines del presidente durante las últimas dos semanas, incluidos actos en Kansas, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Iowa, Florida, Georgia, Michigan, Mississippi, Texas y Ohio, y observó al presidente en acción y hablar con los asistentes.

Esto es lo que más llamó la atención de nuestros reporteros sobre el terreno.

Un público republicano no demasiado entusiasta en Kansas

Betsy Klein en Wichita, Kansas

Este año he asistido a mítines de campaña de Trump en nueve estados —a algunos de ellos varias veces—, tras cubrir sus campañas presidenciales de 2016 y 2020 (con un desvío hacia Biden-Harris en 2024). Ha sido sorprendente ver cómo ha cambiado la composición de su público durante ese tiempo.

El día que Trump anunció por primera vez su candidatura, en junio de 2015, me encontraba en Hoyt Sherman Place, en Des Moines; fue su primera parada tras bajar por la escalera mecánica de la Torre Trump. Aquel público era relativamente bipartidista. Mucha gente sentía curiosidad. Muchos eran votantes indecisos. La mayoría simplemente quería ver de qué se trataba. Suelo hablar con los asistentes a dondequiera que voy, y en este ciclo electoral, casi todas las personas con las que me he cruzado tienen previsto votar por la lista completa del Partido Republicano. Estos asistentes a los mítines son los partidarios más fervientes de Trump y de su movimiento MAGA.

Los asistentes vitorean la llegada del presidente Donald Trump durante un mitin de campaña en Park City, Kansas, el 19 de octubre.

Pero hubo una excepción: Kansas, un estado que votó por Trump por un margen de 16 puntos en 2024 y que no ha elegido a un demócrata para el Senado desde 1932.

En el mitin de Trump celebrado el 19 de octubre en Park City —un suburbio de Wichita—, hablé con una madre joven que aún no había decidido su voto para la contienda al Senado entre el senador republicano Roger Marshall y el candidato demócrata, Adam Hamilton, pastor de una megaiglesia. Su principal preocupación: la economía.

El propietario de una pequeña empresa me confesó que, tras asistir al mitin de Trump, decidió votar por Hamilton.

“Realmente creo que Kansas ya está harto, y aquí somos muchos los que vamos a votar y marcar la diferencia”, afirmó.

Perturbaciones causadas por los manifestantes

Alayna Treene, en Clemson, Carolina del Sur

Las instalaciones ganaderas del campus de la Universidad de Clemson eran un entorno familiar, tanto literal como figurativamente, parecido a un lugar donde se vería un rodeo.

Al menos una decena de veces el 21 de octubre, vi cómo el personal de seguridad retiraba a manifestantes revoltosos.

El 21 de octubre, presencié al menos una docena de ocasiones en las que el personal de seguridad tuvo que expulsar a manifestantes que causaban disturbios.

Los abucheos comenzaron apenas unos minutos después de que el presidente subiera al podio.

“¡Eres un criminal!”, escuché gritar a alguien.

“¡Que te jo**n!”, gritó un joven mientras le hacía al presidente un gesto obsceno con ambas manos.

“¡Eres un traidor!”, vociferó otra.

Gritos al presidente de EE.UU.: “Trump se subió al avión de Jeffrey Epstein”
01:21

Trump —que durante sus recientes mítines para las elecciones intermedias se ha enfrentado habitualmente a manifestantes, más de los que recuerdo de cuando cubrí su campaña de 2024— restó importancia a las interrupciones con humor.

“No me molesta cuando hacen eso, pero siempre ocurre justo cuando voy a rematar el chiste”, bromeó después de tres interrupciones. “He tenido tres remates y ellos los han sincronizado de maravilla”.

“Estas personas son unos auténticos perdedores”, dijo.

“Imagina que estoy en la papeleta electoral”

Adam Cancryn, en Fort Myers, Florida

Trump se encontraba en su elemento durante su regreso al suroeste de Florida, una zona profundamente conservadora dentro de un estado que, durante la última década, ha votado de forma constante por el Partido Republicano.

Sin embargo, el hecho de que el presidente tuviera que dedicar un tiempo valioso a estar allí el 23 de octubre fue una clara señal de los problemas más amplios a los que se enfrenta el Partido Republicano. Dedicó gran parte de su discurso a rogar a la multitud —que llenó el recinto— que acudiera a votar por los candidatos a otros cargos en la boleta electoral. Por momentos, parecía no dar crédito a que contiendas clave en Florida estuvieran tan reñidas como para requerir su intervención.

El presidente Donald Trump saluda a la senadora Ashley Moody en un mitin de campaña celebrado en el campus de la Universidad de la Costa del Golfo de Florida, en Fort Myers (Florida), el 23 de octubre.

“Angie Nixon, no podía creerlo. No podía creerlo”, dijo Trump sobre la candidata demócrata al Senado, una socialista democrática que realiza un gran esfuerzo por desbancar a la senadora republicana Ashley Moody. “¿Por qué no puedo tener una candidata así contra quien competir? ¿Por qué no puedo, Ashley?”

Trump dedicó poco tiempo a hablar de la guerra con Irán y del aumento de los precios de la gasolina que han vuelto competitivo a Florida. En cambio, presentó las elecciones intermedias como otra prueba de lealtad: si los votantes lo apoyaban, tenían que acudir a las urnas una vez más.

“En estas elecciones, les pido que finjan que yo estoy en la boleta, si no les importa”, dijo.

“Ganamos una fortuna de locos”

Rafael Romo, en Perry, Georgia

El momento más destacado en Perry, Georgia, el 24 de octubre, fue cuando Trump afirmó que Estados Unidos está “ganando cientos y cientos de miles de millones, billones de dólares” con el petróleo, en un momento en que la gente se enfrenta a precios elevados en las gasolineras.

Al parecer, consciente de la desconexión, el presidente reconoció que sus asesores le aconsejaron no mencionar los precios de la gasolina ni el petróleo. “Mi equipo me dijo: ‘¡Por favor, no mencione eso, señor!’”, relató.

Partidarios de Trump opinan sobre la guerra y la economía de cara a las elecciones intermedias
02:03

Trump dijo que los medios informarían después que “el presidente Trump habla de todo el dinero que ganamos mientras la gente sufre en las gasolineras”, en una especie de profecía autocumplida.

“¡Me importa un carajo! Voy a decirlo. ¡Estamos ganando una fortuna de locos!”, tronó.

La multitud estalló en vítores. Pero también noté que algunas personas del fondo, más cerca de donde estaba la tarima de los medios, se miraban con incredulidad.

Se enfrenta a Obama y comenta sobre el trasero de Nicki Minaj

Arlette Saenz, en Port Huron, Míchigan

Cuando Trump subió al escenario en Port Huron, Michigan, el 25 de octubre, tenía en mente a otro presidente.

“Mi competidor estuvo aquí ayer”, dijo, en referencia al expresidente Barack Obama. “No tuvo una multitud como esta”.

La broma de Obama sobre The Cheese Cake Factory que molesta a Trump y se toma el debate electoral
04:48

La aparición de Trump en esta ciudad de Michigan, fronteriza con Canadá, tuvo lugar en el mismo periodo de 24 horas que el mitin de Obama en Detroit. Asistí a ambos y en los dos hubo multitudes considerables, a pesar de que Trump afirmó que el evento de Obama tuvo “poca asistencia”.

El fin de semana ofreció un inusual y notable contraste entre dos presidentes que presentaron sus visiones contrapuestas para el país.

A nueve días de las elecciones, Trump parecía totalmente centrado en dos cosas: lanzar ataques antimusulmanes contra Abdul El-Sayed —candidato demócrata al Senado por Michigan— y hacer comentarios sobre los traseros de algunas personas, incluido el del senador republicano de Ohio, Jon Husted.

“Me fijé en el trasero de Husted; nunca había hecho algo así con un hombre. Dicho sea de paso: con mujeres sí, con hombres no”, comentó Trump.

Señaló en particular a una mujer.

“Por cierto, antes miré un trasero increíblemente hermoso, el de Nicki Minaj”, dijo Trump, mientras le pedía a la rapera, una aliada suya, que se pusiera de pie. “Es difícil no verlo”.

"Fue mi lugar habitual durante cerca de una década": Obama sigue bromeando con la reacción de Trump sobre Cheesecake Factory
02:04

Aunque, técnicamente, Trump estaba allí para hacer campaña a favor de Mike Rogers, el candidato republicano al Senado, ese tipo de comentarios parecían más orientados a entretener a su entregada audiencia que a intentar ganar votos en un estado duramente golpeado por los altos precios de la gasolina y por su guerra comercial con Canadá.

Trump insinuó que también elogiaría a Rogers si eso lo ayudaba a ganar.

“También diría eso de tu trasero, Mike, si te garantiza la victoria. Haré cualquier cosa porque tenemos que conseguir el puesto”, dijo.

Una digresión sobre el baile de salón en Mississippi

Kevin Liptak, en Corinth, Mississippi

No es raro que, durante sus mítines, Trump se extienda en detalles sobre sus proyectos de renovación, a pesar de que muchos de sus asesores preferirían que evitara el tema cuando se dirige a audiencias situadas a miles de kilómetros de la Casa Blanca, personas que nunca verán esas obras ni se beneficiarán de ellas.

Trump no ha seguido ese consejo y, en Mississippi, el 26 de octubre, pareció especialmente irritado porque Obama había denigrado su gusto por el diseño al compararlo con el de “Saddam Hussein” para abrir “un Cheesecake Factory”.

Tras declarar que Cheesecake Factory es una “empresa muy exitosa”, Trump dijo que Obama sencillamente no comprendía el imperativo presidencial de mantener los edificios.

“La Casa Blanca representa a nuestro país y debe estar impecable”, declaró. “Trataría de explicárselo a un tipo como Obama, pero no lo entendería”

Obama: “No recuerdo que nadie hiciera campaña prometiendo enviar a agentes enmascarados a recorrer nuestras calles”
00:41

Trump insistió en que, en realidad, dedicaba muy poco tiempo a los proyectos, pero luego describió detalladamente sus esfuerzos por reparar el yeso del Pórtico Norte e instalar un nuevo helipuerto en el Jardín Sur.

Dentro del Crossroads Arena, esos detalles no fueron recibidos con aplausos especialmente entusiastas. En un momento dado, un manifestante gritó: “Métete ese salón de baile por tu gordo trasero”, con una voz que se oyó con suma claridad en el recinto y ante las cámaras.

Trump bromea al decir que una hamburguesa y un postre cuestan US$ 5.000 en Mar-a-Lago

Arlette Sáenz, en Lubbock, Texas, y Ed Lavendera, en Corpus Christi, Texas

A una semana de las elecciones, Trump salió de campaña para una gira de dos paradas por Texas, con mítines en Corpus Christi y Lubbock en apoyo al candidato republicano al Senado, Ken Paxton.

En ambas paradas, el 27 de octubre, Trump prometió cheques de US$ 5.000 para los estadounidenses si los republicanos obtenían el control de la Cámara de Representantes y el Senado. En Corpus Christi, invitó a los votantes a gastar su pago en efectivo en Mar-a-Lago, antes de bromear con que no podrían permitírselo.

“Incluso podrían venir a Mar-a-Lago”, dijo Trump. “El problema es que, con US$ 5.000, como mucho podrán comprar una hamburguesa y quizá un postre pequeño. Ni siquiera estoy seguro de que puedan comprar eso. No, no vayan allí. No es un buen lugar si se preocupan por los precios”.

Donald Trump espera los resultados electorales en Mar-a-Lago, entre aliados y partidarios
02:18

La broma es un ejemplo de la tendencia de Trump a desviarse del mensaje para entretener a su público, con resultados que a veces hacen que otros miembros del Partido Republicano se avergüencen, especialmente porque el costo de vida es una de las principales preocupaciones de los votantes.

Se esperaba que Trump hiciera campaña junto a tres destacados jugadores de fútbol americano con raíces en Texas; finalmente, solo asistieron dos. Más tarde ese mismo día, Trump participó en un acto de campaña junto a Paxton en Lubbock, un condado del noroeste de Texas donde, en las últimas elecciones, obtuvo una ventaja de 40 puntos.

“Es bastante divertido pasar todo un día con el presidente de Estados Unidos”, dijo Paxton en el escenario. “Mientras llegábamos a Lubbock, me dijo: ‘Sabes, no suelo hacer dos mítines por nadie’”. Agregó: “Debes caerme muy bien”. Señor presidente, usted también me cae muy bien”.

Trump respalda un anuncio polémico

Betsy Klein, en Chillicothe, Ohio, y Kevin Liptak, en Sioux City, Iowa

En varias paradas, Trump defendió extensamente lo que, posiblemente, se ha convertido en el anuncio más divisivo del ciclo electoral de 2026: un spot en el que aparece la madre —con quien no mantiene relación— de Amy Acton, la candidata demócrata a gobernadora de Ohio.

El anuncio —procedente de la campaña de Vivek Ramaswamy, candidato republicano a gobernador de Ohio— ha sido duramente criticado por ambos lados del espectro político, incluido el actual gobernador republicano, Mike DeWine.

El candidato republicano a gobernador de Ohio, Vivek Ramaswamy, aplaude durante un mitin de campaña junto al presidente Donald Trump en la Universidad de Ohio, en Chillicothe, Ohio, el 28 de octubre.

La madre de Acton llama “mentirosa” a su hija en el anuncio. Acton ha dicho que no ve a su madre desde que tenía 12 años, cuando esta perdió la custodia de sus hijos mientras el padrastro de Acton era acusado formalmente por un jurado investigador de abusar sexualmente de ella.

En su primer viaje a Ohio desde que el anuncio comenzó a emitirse, Trump dijo ante una multitud que incluía a Ramaswamy que cualquier crítica era “muy injusta”.

“La madre dijo que Amy Acton, la hija, es una mentirosa. Que no sirve para nada. Que mintió sobre el rival. ¿Qué demonios tiene que ver eso con él? Muy injusto”, declaró Trump el 28 de octubre, lo que desató estruendosos aplausos entre la multitud reunida en un gimnasio.

La semana anterior, en Sioux City (Iowa), Trump también respaldó el anuncio. Lo que hizo que aquel momento resultara algo incómodo fue que la candidata a quien, en teoría, él había ido a apoyar —la congresista republicana Ashley Hinson, que aspira a un escaño en el Senado— calificó el anuncio, ese mismo día, de “ridículo”, y añadió que “debería ser retirado”.

La diputada Ashley Hinson llega para intervenir en un acto de campaña en el aeropuerto Sioux Gateway de Sioux City, Iowa, el 22 de octubre.

Hinson observaba desde un costado del escenario mientras Trump relataba una conversación que, según dijo, mantuvo a principios de esa semana con Ramaswamy. Trump afirmó que instó a Ramaswamy a hacer caso omiso de las peticiones de otros republicanos para que retirara el anuncio. Más tarde, el presidente invitó a Hinson a subir al escenario, pero ella no hizo mención alguna al asunto.

Fue otro ejemplo de Trump poniendo a republicanos vulnerables en situaciones difíciles. Y al escuchar su discurso dentro de un hangar de aviones, resultaba evidente por qué tantos republicanos desearían que se limitara a asuntos que claramente impulsan más la participación electoral de su lado.

Una obsesión por las encuestas

Alayna Treene, en Rock Hill, Carolina del Sur

Trump estuvo obsesionado con las encuestas recientes mientras se encontraba en Carolina del Sur el 29 de octubre, e insistió en que los sondeos publicados por los medios “no son reales” y son “totalmente falsos”.

Le molestaron especialmente las encuestas que evaluaban su índice de aprobación.

“Están llenos de mentiras. ‘Donald Trump está en 42%’. ¿42%? ¿Quieren decir multiplicado por dos? Y súmenle 20. Vaya, son malos. Son gente enferma. Encuestas falsas”, dijo.

No quedó claro a qué encuesta se refería el presidente. El promedio de encuestas de CNN sitúa su índice de aprobación en 34%.

Después de criticar durante varios minutos las encuestas recientes, Trump realizó su propio sondeo.

“Déjenme hacerles una pregunta: ¿cuántos de los presentes han sido encuestados alguna vez? ¿Alguien ha participado en una encuesta? En serio. Levanten la mano”, preguntó a la multitud, repleta de gorras MAGA y atuendos brillantes de Trump. “Tengo curiosidad. Nunca he conocido a una persona, al menos republicana”.

Trump llama “amañadas” a las encuestas, menos a las que le favorecen
01:50

Muy pocos asistentes —conté quizá una decena en la sala— levantaron la mano.

Aunque el presidente y muchos operadores del Partido Republicano se han apresurado a desestimar las encuestas por equivocarse a menudo o subestimar a los votantes republicanos, es más difícil restar importancia al tiempo y la energía que Trump ha dedicado a estados sólidamente republicanos.

“28 días seguidos de esta porquería es demasiado”

Julia Benbrook, en Daytona Beach, Florida

El presidente Donald Trump sube al escenario durante un mitin de campaña en el Ocean Center Arena el 30 de octubre de 2026 en Daytona Beach, Florida.

“¿Hay algo mejor que un mitin de Trump?”, preguntó el presidente poco después de subir al escenario el viernes previo al día de las elecciones.

Por un momento, más temprano ese día, pareció que este mitin podría ser el gran final, con un fin de semana de descanso en Mar-a-Lago en el horizonte. En las 24 horas anteriores, sus mítines previstos para el fin de semana en Kansas e Iowa fueron cancelados y luego reincorporados a su agenda.

“Pensé que este iba a ser el último”, dijo Trump a la multitud en Florida. “Pensé que podría descansar”.

Con la voz ronca, el presidente lamentó el desgaste del último mes. “Veintiocho días seguidos de esta porquería es mucho. Es mucho. Mi voz funciona aproximadamente al 49,2%”.

Encuestas anticipan un triunfo demócrata en las elecciones: ¿puede Trump revertir el panorama?
05:13

Después de que su equipo decidiera que presentaría sus argumentos finales del fin de semana mediante un mitin virtual, el presidente se irritó por la cobertura mediática de los actos cancelados, informó CNN.

Pero, según la versión de Trump en Florida, los republicanos de esos estados le pidieron que acudiera en persona. “Dije: ‘¿Importa?’. Ellos dijeron: ‘Solo queremos asegurarnos de ganar’”.

Otro mitin de 90 minutos pareció convencerlo de que tenía energía para más.

“Así que el domingo, mientras todos ustedes estén viendo fútbol americano, yo viajaré en un avión muy hermoso a Iowa, a Kansas”.