La disminución del deseo sexual es una de las consultas más comunes en el ámbito de la salud sexual y emocional y, según especialistas, no siempre está relacionada con alteraciones hormonales o con el envejecimiento. Además del estrés, la ansiedad y los síntomas depresivos, figuran entre los factores emocionales que con mayor frecuencia influyen en su reducción.

Una psicóloga explicó que el deseo, la excitación y el placer son procesos distintos, aunque estén relacionados entre sí. En ese sentido, una persona puede presentar poco interés sexual y, aun así, experimentar una respuesta física normal durante las relaciones o sentir placer. De igual forma, puede existir deseo sexual, pero aparecer dificultades para lograr la excitación o alcanzar el placer.

Alteraciones como la disfunción eréctil, la eyaculación precoz, el dolor durante las relaciones sexuales o la desconexión emocional con la pareja pueden repercutir en el deseo sexual.

La calidad de la relación de pareja también desempeña un papel importante. De acuerdo con la especialista, la comunicación, la confianza, la intimidad emocional y un ambiente de bienestar favorecen el interés sexual, mientras que los conflictos recurrentes y las tensiones pueden reducirlo.

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