Más allá de ser un ingrediente para ensaladas, el pepino—una fruta de la misma familia de las sandías—tiene un alto contenido de agua, lo que lo convierte en un aliado para la hidratación, especialmente cuando no tenemos ganas de tomar agua y necesitamos enfrentar la ola de calor.
Los pepinos, aunque no son considerados ricos en nutrientes, tienen otras propiedades valiosas: son bajos en calorías, ricos en agua y contienen fibra, promoviendo una hidratación efectiva y una alimentación balanceada.

Este versátil alimento se puede usar en ensaladas, aderezos, snacks saludables, sopas frías, licuados y cortado en rodajas para aportar electrolitos al agua natural. El doctor Alberto Sanagustín, médico de familia y licenciado en psicología, explica los principales beneficios del pepino y cómo puede ser un alimento clave para la temporada de verano:
1. Hidratación de alto impacto
Al contener un 95% de agua, es un alimento aliado para la hidratación, aportando el vital líquido para el equilibrio hídrico del organismo y facilitando reacciones bioquímicas clave en las células y tejidos.
Este alimento es ideal para su consumo en zonas de climas cálidos. Además, es ideal para personas mayores (quienes suelen tener la percepción de la sed disminuida) y deportistas para reponer electrolitos.
2. Salud intestinal y digestión fluida
El pepino es una buena fuente de fibra insoluble (como la celulosa y hemicelulosa), que influye en dar volumen a las heces y facilita el tránsito intestinal.
Además, contiene fibra soluble, como es el caso de la pectina, “que actúa como un maravilloso prebiótico para alimentar las bacterias buenas de nuestra microbiota, ayudando además a regular el colesterol y el azúcar en sangre”, agrega el experto.
El pepino es un alimento aliado de quienes sufren de estreñimiento, hinchazón o digestiones lentas.
3. Huesos fuertes y tejidos firmes
Por ser rico en vitamina K, contribuye a activar las proteínas que fijan el calcio en los huesos. También aporta vitamina C, clave para la síntesis de colágeno y la formación de tejido conectivo, y minerales como magnesio, sílice, y trazas de calcio y fósforo.
Los adultos mayores o cualquier persona que busque prevenir la osteoporosis dentro de un enfoque integral pueden incluir el pepino entre sus alimentos clave.
4. Escudo cardiovascular
Sanagustín explica que el perfil nutricional del pepino es cardioprotector, bajo estos cuatro frentes:
- Potasio: ayuda a contrarrestar los efectos del sodio y a regular la presión arterial.
- Magnesio: favorece la elasticidad de las arterias.
- Antioxidantes: es rico en flavonoides y taninos, que combaten el daño de los radicales libres y tienen un efecto antiinflamatorio.
- Agua: mantiene una adecuada viscosidad sanguínea.
5. Piel radiante y apoyo visual
El silicio y el agua del pepino aportan elasticidad y firmeza a la piel desde adentro. Además, su contenido de provitamina A beneficia la salud ocular, mientras que el ácido cafeico (aplicado de forma tópica con rodajas frías sobre los párpados) drena el exceso de líquido, aliviando la vista cansada, las ojeras y las molestas bolsas.
6. Aliento fresco y control de peso
Por ser rico en agua, ayuda a mejorar la producción de saliva, la cual barre de forma natural las bacterias que causan el mal aliento. Además, su densidad calórica es bajísima: 100 gramos de pepino aportan apenas unas 14 kcal (y un pepino mediano ronda las 32 kcal), siendo un snack saciante por su combinación de agua y fibra.
¿Cómo consumirlo y conservarlo para maximizar sus beneficios?
El doctor revela algunos trucos para aprovechar al máximo su valor nutricional:
Consumirlo sin pelar: solo debes lavarlo muy bien y consumirlo con la piel, donde se concentra la mayor cantidad de fibra, así como gran parte de sus vitaminas y minerales.
Cuánto comer: un pepino mediano al día (entre 150 y 300 gramos) es ideal para diversificar nuestra dieta sin excesos.
Cómo guardarlo: en las zonas menos frías del refrigerador, como el cajón de las verduras. Se debe consumir en un plazo de 5 a 7 días. Si ya lo cortaste en rodajas, guárdalo en un recipiente hermético y consúmelo en un máximo de 1 a 3 días.








