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miércoles, junio 24, 2026
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Deudas no te definen: deber dinero no convierte a nadie en delincuente

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InfoENN – En la República Dominicana, muchas personas atraviesan momentos difíciles por deudas de tarjetas de crédito, préstamos personales o compromisos financieros que ya no pueden pagar. En algunos casos, la presión de llamadas constantes, mensajes intimidantes y amenazas de cobradores puede llevar a ciudadanos a sentirse acorralados, avergonzados y emocionalmente destruidos.

Ante esta realidad, hay que decirlo con claridad: deber dinero no convierte a nadie en delincuente.

Una deuda de tarjeta de crédito o un préstamo sin garantía física es, en principio, un asunto civil o financiero. No debe ser motivo para que una persona sea humillada, amenazada, perseguida ni llevada al extremo emocional.

La ley dominicana establece que nadie debe ser privado de libertad únicamente por no poder pagar una deuda civil. Si la deuda existe, la entidad financiera o la oficina de cobros puede reclamar el pago por las vías legales correspondientes, pero eso no le da derecho a maltratar, intimidar, acosar ni violentar la dignidad de la persona endeudada.

Cobrar una deuda puede ser legal. El hostigamiento no debe ser tolerado.

No procede amenazar con cárcel por una deuda civil. No procede llamar varias veces al día para presionar psicológicamente. No procede escribir mensajes humillantes. No procede contactar familiares, vecinos, compañeros de trabajo o empleadores para avergonzar a la persona. Tampoco procede manipular emocionalmente a alguien que ya está en una situación vulnerable.

Cuando una persona no tiene solvencia para pagar, lo correcto no es esconderse ni prometer lo que no puede cumplir. Lo recomendable es buscar orientación, pedir una reestructuración, solicitar un acuerdo de pago realista, negociar reducción de intereses, moras u honorarios, y acudir a las instituciones correspondientes.

Los usuarios financieros pueden presentar quejas, denuncias o reclamaciones ante ProUsuario, dependencia de la Superintendencia de Bancos, especialmente cuando se trata de bancos, tarjetas, préstamos o productos financieros regulados. También pueden buscar orientación en Pro Consumidor, que cuenta con mecanismos de mediación financiera para ayudar a las personas a buscar acuerdos de pago más manejables.

A quienes están siendo presionados por cobradores se les recomienda guardar todas las pruebas: capturas de pantalla, registros de llamadas, audios, nombres, números telefónicos, fechas y horas. También es importante pedir que toda comunicación sobre la deuda sea por escrito y evitar discusiones por teléfono.

Un mensaje útil para enviar a la entidad o cobrador puede ser:

“Por esta vía solicito que toda comunicación sobre esta deuda sea realizada por escrito. Reconozco que existe una situación financiera pendiente, pero no autorizo llamadas repetitivas, mensajes intimidantes, amenazas, contacto con terceros ni acciones que afecten mi dignidad, privacidad o salud emocional. Estoy dispuesto/a a revisar una propuesta realista de pago conforme a mi capacidad económica. Cualquier conducta abusiva será documentada y denunciada ante ProUsuario, Pro Consumidor y las autoridades competentes.”

Pero antes que cualquier deuda está la vida.

Si una persona dice que no aguanta más, expresa deseos de hacerse daño, se despide, regala pertenencias o muestra señales de desesperación extrema, eso debe tratarse como una emergencia. No se debe dejar sola. Se debe llamar de inmediato al 9-1-1 y buscar ayuda de familiares, amigos o profesionales de salud mental.

También está disponible el servicio Cuida tu Salud Mental, del Ministerio de Salud Pública, para orientación y primera ayuda psicológica en situaciones de crisis emocional.

La deuda se negocia. La vida no.

Ninguna tarjeta de crédito, ningún préstamo ni ninguna oficina de cobros vale más que la vida de una persona. Si usted está endeudado, busque ayuda, hable con alguien de confianza, documente los abusos y acuda a las instituciones correspondientes.

Usted no vale menos por deber dinero. Usted necesita orientación, acompañamiento y protección frente al abuso.

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