Por: Troi Orlando Espejo

SANTO DOMINGO. Mientras la Junta Central Electoral (JCE) celebró recientemente la entrega de la cédula número dos millones en la provincia La Romana, las cifras dejan al descubierto una realidad que genera preocupación: la mayoría de los dominicanos aún no ha recibido el nuevo documento de identidad.

Si se toma como referencia una población superior a los 12 millones de habitantes, los poco más de dos millones de cédulas entregadas en aproximadamente tres meses representan cerca del 16.6 % del universo poblacional, dejando a más de diez millones de personas todavía pendientes del proceso de renovación.

Aunque la JCE presenta el avance como un hito importante dentro del proceso de modernización del sistema de identidad nacional, diversos sectores consideran que el ritmo actual resulta insuficiente para la magnitud del reto.

De mantenerse la velocidad observada hasta el momento, completar la renovación total podría extenderse durante muchos meses más, situación que podría generar inconvenientes en trámites bancarios, gestiones administrativas y otros servicios que dependen directamente del documento de identidad.

Grandes ciudades concentran la mayor cantidad de entregas

Los datos reflejan además una importante concentración de entregas en las principales zonas urbanas, encabezadas por Santo Domingo y el Distrito Nacional, mientras varias provincias del interior muestran un avance considerablemente menor.

La diáspora enfrenta mayores dificultades

La situación resulta aún más compleja para los dominicanos residentes en el exterior. En Estados Unidos, donde vive la mayor comunidad dominicana fuera del país, el número de documentos procesados sigue siendo reducido en comparación con la demanda existente.

En Europa, mercados importantes para la diáspora como España también presentan cifras limitadas, lo que ha provocado críticas sobre la capacidad operativa del programa de cedulación internacional.

Más recursos y mayor descentralización

Diversos especialistas consideran necesario reforzar el proceso mediante la ampliación de horarios, incremento del personal, habilitación de unidades móviles y jornadas especiales en universidades, centros laborales y comunidades apartadas.

En el caso del exterior, se plantea la necesidad de aumentar los operativos consulares y simplificar los procedimientos para facilitar el acceso de los dominicanos residentes fuera del país.

La modernización de la cédula no se medirá únicamente por la tecnología incorporada en el documento, sino por la capacidad del Estado de garantizar que cada ciudadano pueda obtenerla de manera rápida, eficiente y sin obstáculos innecesarios.

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