La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) estimó en 37,000 millones de dólares los daños físicos directos ocasionados por los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio, una cifra que supera ampliamente las evaluaciones preliminares realizadas en los primeros días de la tragedia.
Según el informe, 24,000 millones de dólares corresponden a daños en edificaciones residenciales, comerciales, educativas, hospitalarias e industriales, mientras que 13,000 millones se atribuyen a la destrucción de infraestructura crítica, incluyendo carreteras, puentes, sistemas de agua potable, telecomunicaciones, redes eléctricas, puertos, aeropuertos e instalaciones petroleras.
La ONU aclaró que esta evaluación solo contempla los daños físicos directos y no incluye las pérdidas económicas derivadas de la paralización de actividades, interrupción de servicios, costos de emergencia, impactos sociales y ambientales, ni los gastos que implicará la reconstrucción, por lo que el costo total del desastre será significativamente mayor.
Mientras tanto, la emergencia humanitaria continúa agravándose. Las autoridades mantienen un balance de 2,295 fallecidos, 11,267 heridos y cerca de 16,000 personas que permanecen sin hogar, muchas de ellas refugiadas en albergues temporales o durmiendo al aire libre por temor a nuevas réplicas.
Las agencias de Naciones Unidas también han advertido sobre el riesgo de brotes de enfermedades debido al colapso de hospitales, las dificultades para acceder a agua potable y saneamiento, así como la interrupción de servicios básicos en varias de las zonas más afectadas.
El organismo internacional reiteró su disposición de colaborar con las autoridades venezolanas y con la comunidad internacional en las labores de recuperación y reconstrucción de la infraestructura afectada.








