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Aunque actualmente no existe ningún asteroide con riesgo de colisión contra la Tierra, la comunidad científica ya dispone de tecnología capaz de modificar la trayectoria de estos cuerpos espaciales, un avance que fortalece la llamada defensa planetaria y que continúa perfeccionándose con nuevas misiones internacionales.
Lo que durante años fue considerado un escenario propio de la ciencia ficción hoy forma parte de los planes de protección del planeta. Tras el éxito de la misión DART de la NASA en 2022, los científicos confirmaron que es posible desviar la órbita de un asteroide mediante un impacto controlado, una técnica que ahora será evaluada con mayor detalle por la misión Hera de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Los expertos aclaran que no existe un peligro inminente para la Tierra. De acuerdo con los programas de vigilancia espacial, actualmente hay cerca de 42,000 objetos cercanos al planeta (NEO) catalogados, pero ninguno mantiene una trayectoria de impacto.
Aun así, las principales agencias espaciales continúan monitoreando estos cuerpos y desarrollando nuevas herramientas para responder ante una eventual amenaza. Uno de los casos que más interés despierta es el del asteroide Apophis, de aproximadamente 375 metros de diámetro, que el 13 de abril de 2029 pasará a menos de 32,000 kilómetros de la superficie terrestre, una distancia inferior a la órbita de muchos satélites de comunicaciones.
Aunque los especialistas insisten en que Apophis no chocará con la Tierra, su paso será una oportunidad única para estudiar su composición y comprobar cómo la gravedad terrestre modifica su estructura, información que permitirá mejorar las estrategias de defensa planetaria.
Con ese propósito, la ESA prepara la misión Ramses, cuyo lanzamiento está previsto para 2028. La nave acompañará a Apophis durante su aproximación a la Tierra y recopilará datos sobre su comportamiento mediante cámaras, instrumentos científicos y pequeños satélites que se acercarán a su superficie.
Los investigadores señalan que, hasta el momento, la desviación mediante impacto cinético es la única técnica que ha demostrado funcionar para alterar la trayectoria de un asteroide. Otras propuestas, como el uso de haces de iones o la atracción gravitacional con sondas espaciales, continúan en fase de estudio.
Este 30 de junio, en el marco del Día Internacional de los Asteroides, la comunidad científica destacó la importancia de mantener la vigilancia permanente del espacio y de seguir desarrollando tecnologías que permitan proteger al planeta frente a una posible amenaza futura.








