Bogotá.- Abelardo de la Espriella inicia este viernes su mandato como presidente de Colombia con una economía marcada por el elevado costo del endeudamiento público y un crecimiento que todavía enfrenta dificultades para ganar dinamismo, aunque recibe indicadores favorables en materia de empleo y reducción de la pobreza.
El nuevo Gobierno tendrá entre sus principales retos recuperar el equilibrio de las finanzas públicas. El costo promedio de la deuda del Estado alcanzó en junio una tasa de 8.74 %, su nivel más alto en 17 años, en un escenario caracterizado por mayores necesidades de financiamiento y preocupaciones de los mercados sobre la situación fiscal colombiana.
A esto se suma un déficit fiscal que limita el margen de maniobra de la administración entrante. Proyecciones divulgadas antes del cambio de Gobierno situaban el desequilibrio de las cuentas públicas alrededor del 6.7 % del producto interno bruto (PIB) en 2026, con riesgos de un deterioro adicional en 2027 si no se aplican ajustes en el gasto o medidas para incrementar los ingresos.
El vicepresidente José Manuel Restrepo ha adelantado que la nueva gestión pretende enfrentar el problema mediante una reducción del gasto público, acciones contra la corrupción y la evasión, así como políticas destinadas a estimular el crecimiento económico. Analistas consultados por Bloomberg Línea coinciden en que recuperar la confianza de los inversionistas y disminuir el costo de financiamiento serán tareas determinantes para estabilizar las cuentas estatales.
Sin embargo, De la Espriella también recibe una economía con resultados sociales positivos. La pobreza monetaria bajó de 31.8 % en 2024 a 28 % en 2025, una disminución de 3.8 puntos porcentuales que significó que aproximadamente 1.98 millones de personas salieran de esa condición, según cifras oficiales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
La pobreza monetaria extrema también retrocedió, desde 11.7 % hasta 9.6 %, mientras el coeficiente de Gini, utilizado para medir la desigualdad en la distribución de los ingresos, disminuyó de 0.551 a 0.531. El DANE atribuyó parte de la mejoría al crecimiento de los ingresos reales de los hogares, principalmente aquellos procedentes del trabajo y las transferencias monetarias.
El mercado laboral constituye otro de los indicadores favorables que acompañan el cambio de administración. En junio de 2026, el desempleo nacional se situó en 8 %, frente al 8.6 % del mismo mes de 2025, convirtiéndose en la tasa más baja registrada para un mes de junio desde que comenzó la serie comparable en 2001.
No obstante, el comportamiento del empleo también genera debate. Una parte importante del incremento de la población ocupada estuvo vinculada a sectores como administración pública, educación y salud, mientras economistas y dirigentes políticos han cuestionado hasta qué punto el avance responde a una expansión sostenible del empleo privado.
El panorama deja así al nuevo mandatario frente a un desafío doble: corregir el deterioro fiscal sin comprometer los avances sociales alcanzados, al tiempo que busca acelerar la actividad económica, fortalecer la inversión y generar condiciones para un crecimiento sostenido durante los próximos cuatro años.








