La violencia se robó todo el protagonismo el pasado domingo en un partido de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) entre Toros de Tijuana y Acereros de Monclova cuando el jardinero venezolano Danry Vásquez desató una batalla campal luego de agredir a un rival.
Vásquez, con antecedentes de violencia en su carrera, fue puesto out en tercera luego de que su compañero bateara un rodado por tercera. Los acereros, con cuadro adentro, encerraron a Vásquez en su camino al home y terminaron poniéndolo out.
Una vez el rival tocó al venezolano con el guante, este le despachó un puñetazo que le impactó de lleno en el rostro y lo derribó. Una vez en el piso, Vásquez comenzó a patearlo.
En ese momento, se desató una batalla campal, pues el resto de jugadores de los Acereros corrieron en defensa de su compañero. En cuestión de segundos, se vaciaron las bancas y dio comienzo la inevitable tángana.
El episodio generó un alud de rechazo contra el pelotero venezolano, quien se convirtió en tendencia en redes sociales al final de la tarde del pasado domingo.
Hasta el momento, la directiva de la LMB y la gerencia de los Toros de Tijuana evalúan el reporte de los umpires y el material audiovisual para determinar las sanciones disciplinarias o multas que correspondan.
Este no es el primer episodio violento que empaña la carrera del deportista. En 2016, Danry Vásquez fue arrestado por agredir físicamente a su entonces pareja en el estadio del equipo filial de las Grandes Ligas donde jugaba.
A raíz de ese caso, la MLB lo suspendió y los Astros de Houston rescindieron su contrato, dejándolo en libertad.
Años más tarde, en 2018, salieron a la luz las imágenes de la agresión captadas por las cámaras de seguridad. La publicación de ese video le costó el despido inmediato del equipo Lancaster Barnstormers, perteneciente a una liga independiente estadounidense.
Vázquez nunca llegó a debutar en las Grandes Ligas y ese episodio de agresión a su expareja le persigue a día de hoy, ya con 32 años. Cuando le ha tocado jugar en Venezuela con Los Tiburones de La Guaira, los fans rivales le recuerdan aquel antecedente de violencia.








