El proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), impulsado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, terminó convertido en una de las mayores polémicas recientes dentro del fútbol mundial.
La iniciativa buscaba crear una empresa independiente para administrar y comercializar los derechos de las principales competiciones de la FIFA, incluido el Mundial, mediante la entrada de inversionistas privados. Sin embargo, antes de que pudiera ser sometida a votación, el plan fue retirado debido a la fuerte oposición de varias confederaciones.
De acuerdo con información publicada por The Times, uno de los escenarios contemplados dentro del proyecto FFE era que Gianni Infantino asumiera el cargo de director ejecutivo (CEO) de la nueva empresa, con una remuneración de decenas de millones de dólares.
El periodista Martyn Ziegler reveló que Infantino tenía en la mira un salario estimado de 30 millones de dólares; sin embargo, ahora su puesto en la FIFA estaría en peligro, ante las peticiones de distintas confederaciones.
¿Por qué se cayó el proyecto?
La propuesta encontró una oposición casi inmediata de la UEFA, además de críticas de Concacaf y otras confederaciones, que cuestionaron la falta de transparencia del proceso y el riesgo de abrir el control comercial del Mundial a inversionistas privados. Incluso hubo amenazas de boicot a competiciones organizadas por la FIFA si el plan seguía adelante.
Ante la presión, Gianni Infantino anunció que FIFA Forward Enterprise no continuaría, argumentando que el proyecto había generado divisiones dentro del futbol internacional y que la prioridad era recuperar la unidad entre las asociaciones miembro.
Aunque nunca se confirmó oficialmente cuánto habría ganado Infantino con el FFE, las filtraciones apuntaban a un contrato multimillonario como director ejecutivo de la empresa, un aspecto que terminó alimentando la controversia y acelerando el rechazo al proyecto por parte de buena parte del fútbol mundial.








