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Puerto Plata vive una nueva era del turismo: dos puertos, millones de visitantes y una ciudad que volvió a mirar al mar

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Por: Junior Henriquez.-

PUERTO PLATA.– Puerto Plata está viviendo uno de los momentos más importantes de su historia turística. Basta recorrer la ciudad en un día de cruceros para comprobarlo: enormes embarcaciones frente a sus costas, autobuses trasladando visitantes, taxistas trabajando desde primeras horas de la mañana, guías turísticos organizando excursiones, restaurantes recibiendo extranjeros y cientos de personas caminando por las calles del centro histórico.

La llegada de los cruceros dejó de ser un acontecimiento ocasional para convertirse en parte de la dinámica económica diaria de la llamada Novia del Atlántico.

Dos terminales han sido fundamentales en esta transformación: Amber Cove, ubicada en Maimón, y Taíno Bay, enclavada prácticamente en el corazón de la ciudad de Puerto Plata.

Amber Cove abrió sus puertas en 2015, mientras que Taíno Bay comenzó a operar en diciembre de 2021. Desde entonces, ambas terminales han convertido a Puerto Plata en uno de los puntos de mayor movimiento de cruceristas de toda la República Dominicana.

El impulso definitivo de Taíno Bay

La historia de Taíno Bay merece un capítulo especial.

Cuando el presidente Luis Abinader asumió el Gobierno en agosto de 2020, el proyecto ya había sido concebido y se encontraba en desarrollo, pero todavía existían procesos, coordinaciones y asuntos pendientes para lograr su entrada definitiva en operación.

La nueva administración gubernamental dio respaldo institucional y luz verde a procesos necesarios para impulsar la terminal y completar su puesta en funcionamiento.

El 10 de octubre de 2020, apenas semanas después de asumir la Presidencia, Abinader visitó Puerto Plata y anunció inversiones para transformar el área de la bahía, desarrollar el nuevo muelle y dinamizar el turismo y la economía de la provincia. (Presidencia de la República Dominicana)

Poco más de un año después, el 15 de diciembre de 2021, el mandatario encabezó la inauguración de Taíno Bay, cuya primera etapa representó una inversión superior a los US$80 millones, desarrollada mediante una alianza público-privada. (Presidencia de la República Dominicana)

Ese día comenzó una nueva etapa para Puerto Plata.

La terminal fue construida con tres posiciones de atraque y capacidad para recibir aproximadamente 14,000 cruceristas simultáneamente. Al momento de su inauguración se estimaba además la generación de unos 1,500 empleos directos y 3,500 indirectos. (Presidencia de la República Dominicana)

Más de 1.5 millones de cruceristas en ocho meses

Lo que comenzó como una apuesta hoy puede medirse en cifras.

Entre enero y agosto de 2026, Taíno Bay recibió 800,680 visitantes, mientras que Amber Cove contabilizó 700,578 pasajeros.

Esto significa que las dos terminales de Puerto Plata movilizaron más de 1.5 millones de cruceristas en apenas ocho meses. (Autoridad Portuaria Dominicana.)

Taíno Bay proyecta alcanzar alrededor de 1.22 millones de cruceristas al finalizar 2026. (Autoridad Portuaria Dominicana.)

Para tener una idea de la magnitud del crecimiento del turismo marítimo dominicano, la Autoridad Portuaria informó que el país pasó de recibir cerca de 1.2 millones de pasajeros de cruceros en 2022 a aproximadamente 2.7 millones en 2025. (Autoridad Portuaria Dominicana.)

Puerto Plata tiene un peso decisivo dentro de esas estadísticas.

Solo durante agosto de 2026 fueron programadas 29 escalas de cruceros en Puerto Plata: 15 en Amber Cove y 14 en Taíno Bay. (Autoridad Portuaria Dominicana.)

Un solo día puede mover millones

El impacto económico puede observarse claramente cuando varios barcos coinciden.

El pasado 15 de septiembre, cuatro cruceros llegaron simultáneamente a Amber Cove y Taíno Bay, transportando 16,714 pasajeros y 5,806 tripulantes.

Autoridad Portuaria estimó un gasto potencial de aproximadamente US$1.67 millones únicamente entre los pasajeros durante esa jornada, utilizando como referencia un gasto promedio de unos US$100 por crucerista. (Autoridad Portuaria Dominicana.)

Pero el verdadero impacto se observa fuera de las estadísticas.

Cada crucero significa trabajo para taxistas, conductores, guías turísticos, operadores de excursiones, restaurantes, cafeterías, artesanos, vendedores, tiendas, fotógrafos, pequeños comerciantes y decenas de empresas que forman parte de la cadena turística.

Muchos negocios que quizás nunca tengan contacto directo con una línea de cruceros reciben indirectamente los beneficios del movimiento económico que generan esos visitantes.

Puerto Plata tiene mucho que mostrar

Y es que Puerto Plata no necesita inventarse atractivos.

Los tiene.

El visitante que baja de un crucero puede encontrar en pocos kilómetros una combinación difícil de repetir: historia, arquitectura, montaña, playa, aventura, cultura y contacto directo con la gente.

Uno de los recorridos más demandados es el centro histórico de Puerto Plata, donde las tradicionales casas de arquitectura victoriana forman parte de la identidad de la ciudad.

Allí están también la Plaza Independencia, la Catedral San Felipe Apóstol, el Museo del Ámbar y numerosos establecimientos comerciales.

Muy cerca aparecen dos espacios que se han convertido en auténticos imanes para fotografías y redes sociales: la Calle de las Sombrillas y el Paseo de Doña Blanca.

A pocos minutos se encuentra la histórica Fortaleza San Felipe, construida durante el siglo XVI y considerada uno de los monumentos coloniales más importantes de la costa norte.

Y frente a ella comienza otro de los grandes atractivos de Puerto Plata: su malecón, varios kilómetros frente al océano Atlántico que permiten al visitante conocer una ciudad que todavía conserva una relación muy particular con el mar.

Los 27 Charcos: aventura pura

Para quienes buscan adrenalina, Puerto Plata ofrece uno de los atractivos naturales más conocidos de República Dominicana: los 27 Charcos de Damajagua.

Cascadas, senderos, piscinas naturales, saltos y descensos convierten la excursión en una de las experiencias más buscadas por los cruceristas que llegan a la provincia.

Además de representar un atractivo turístico, Damajagua ha permitido desarrollar actividades económicas alrededor de guías, transporte, gastronomía y servicios comunitarios.

Isabel de Torres, el gran balcón de Puerto Plata

Otro símbolo inseparable de Puerto Plata es la Loma Isabel de Torres, desde donde puede observarse gran parte de la ciudad, el océano Atlántico y las comunidades cercanas.

Durante décadas, el teleférico convirtió esta montaña en una de las imágenes turísticas más reconocidas de República Dominicana.

Actualmente el antiguo sistema permanece fuera de servicio mientras se desarrolla el proyecto para su sustitución, por lo que su recuperación representa otra oportunidad importante para fortalecer todavía más la oferta turística de Puerto Plata.

Playa Dorada, Sosúa, Cabarete y mucho más

El turista que dispone de varias horas también tiene numerosas alternativas.

Puede dirigirse hacia Playa Dorada, uno de los complejos turísticos históricos de la República Dominicana; visitar las playas y la bahía de Sosúa; conocer Cabarete, reconocido internacionalmente por deportes acuáticos como el kitesurf y windsurf; recorrer Cofresí o incluso realizar excursiones hacia zonas más alejadas de la provincia.

Ese es precisamente uno de los mayores activos de Puerto Plata: el visitante puede escoger entre permanecer en la ciudad o conocer diferentes municipios y comunidades durante una misma escala.

Dos puertos con características diferentes

Amber Cove y Taíno Bay no compiten necesariamente entre sí; pueden complementarse.

Amber Cove, en Maimón, funciona como un gran centro turístico desde donde parten excursiones hacia diferentes puntos de la provincia.

Taíno Bay, por su ubicación, tiene una ventaja particular: permite que el turista baje prácticamente caminando al centro de Puerto Plata.

Ese detalle representa una enorme oportunidad para los pequeños comerciantes de la ciudad.

Mientras más turistas salgan de las terminales y recorran las calles, mayor será la posibilidad de que el dinero que mueve la industria permanezca dentro de la economía local.

La gente sigue siendo uno de nuestros mayores atractivos

Pero hay algo que las estadísticas no pueden medir fácilmente.

La gente.

Muchos visitantes recuerdan República Dominicana no solamente por sus playas o montañas, sino por la manera en que fueron tratados.

La sonrisa de un guía, la conversación con un taxista, la atención en un pequeño restaurante, la música, la espontaneidad y la forma alegre de recibir al extranjero forman parte de la experiencia turística dominicana.

Puerto Plata tiene precisamente esa ventaja.

Su gente se ha convertido también en parte del producto turístico.

El reto ahora es que el turismo llegue todavía más al pueblo

El crecimiento, sin embargo, también trae responsabilidades.

Puerto Plata necesita seguir trabajando en la limpieza de sus espacios públicos, el ordenamiento del tránsito durante los días de mayor movimiento, la seguridad turística, la conservación del centro histórico, la capacitación de los prestadores de servicios y el cuidado de sus atractivos naturales.

También resulta fundamental conseguir que cada vez más cruceristas salgan de las terminales y consuman dentro de la ciudad y las comunidades.

Porque el verdadero éxito del turismo de cruceros no puede medirse solamente por la cantidad de barcos que llegan.

Debe medirse también por cuánto de esa actividad económica llega al taxista, al artesano, al guía, al vendedor, al restaurante, a la pequeña cafetería y al ciudadano que vive del turismo.

Puerto Plata volvió a mirar hacia el mar

Lo que vive actualmente Puerto Plata probablemente era difícil de imaginar hace algunos años.

Hoy pueden coincidir tres o cuatro enormes cruceros en una misma jornada y miles de personas salir simultáneamente a conocer la provincia.

Amber Cove abrió nuevamente las puertas del mercado de cruceros y Taíno Bay llevó esa actividad directamente hasta el corazón de la ciudad.

La inversión privada, el respaldo del Estado, el trabajo del Ministerio de Turismo, Autoridad Portuaria, los operadores de las terminales y cientos de empresarios y trabajadores han construido una cadena económica que continúa creciendo.

Todavía existen retos.

Todavía quedan cosas por mejorar.

Pero algo resulta evidente:

Puerto Plata ha vuelto a ocupar un lugar privilegiado en el mapa turístico del Caribe.

Y para quien llegue por primera vez, la recomendación es sencilla:

No se quede mirando Puerto Plata desde la cubierta del barco.

Baje.

Camine sus calles.

Conozca sus casas victorianas.

Pruebe su comida.

Suba a sus montañas.

Descubra sus playas.

Viva la aventura de Damajagua.

Converse con su gente.

Porque Puerto Plata puede comenzar como una escala de pocas horas…

y terminar convirtiéndose en un destino al que usted quiera regresar.