|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Por: Junior Henríquez
Santiago, República Dominicana. – Diversos geólogos, sismólogos e ingenieros coinciden en que la región Norte y el Cibao continúan siendo una de las zonas de mayor amenaza sísmica del país debido a la actividad de la Falla Septentrional. Aunque los expertos aclaran que es imposible predecir la fecha de un terremoto, sostienen que la acumulación de energía tectónica y la vulnerabilidad de muchas edificaciones hacen indispensable acelerar las acciones de prevención.
Entre quienes han abordado el tema figuran el director del Centro Nacional de Sismología de la UASD, Ramón Delanoy; los geólogos Carol Prentice, del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), y Paul Mann; el geofísico Eric Calais y, más recientemente, el ingeniero estructural Ervin Vargas, quienes coinciden en que la Falla Septentrional tiene capacidad para generar terremotos de gran magnitud. (OneSVIE)
Los especialistas explican que los estudios paleosísmicos realizados en el tramo de Jacagua, Santiago, encontraron evidencias de que el último gran terremoto en esa sección de la falla ocurrió alrededor del año 1200. Sin embargo, enfatizan que estos datos no permiten establecer una fecha para un futuro evento, sino que sirven para comprender el comportamiento histórico de la falla y planificar la reducción del riesgo. (OneSVIE)
¿Qué ciudades podrían sufrir mayores daños?
Los investigadores coinciden en que el mayor riesgo no depende únicamente de la magnitud del terremoto, sino de la vulnerabilidad de las construcciones y de la densidad poblacional.
Entre las zonas que requieren mayor vigilancia figuran:
* Santiago de los Caballeros.
* Puerto Plata.
* Moca.
* La Vega.
* San Francisco de Macorís.
* Mao.
* Navarrete.
* Esperanza.
* Tamboril.
* Licey al Medio y otros municipios cercanos a la Falla Septentrional.
En estas localidades existen edificaciones construidas antes de la aplicación de reglamentos sísmicos modernos, además de viviendas levantadas sin supervisión técnica, escuelas, hospitales, puentes y edificios públicos que requieren evaluaciones estructurales periódicas. (OneSVIE)
El ingeniero Ervin Vargas ha señalado públicamente que algunas infraestructuras estratégicas de Santiago deberían ser sometidas a estudios especializados para determinar su nivel de vulnerabilidad, una apreciación que corresponde a su criterio profesional y que deberá ser verificada mediante evaluaciones técnicas oficiales. (OneSVIE)
¿Qué ha hecho el Gobierno?
En los últimos años, la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (ONESVIE) ha desarrollado evaluaciones de escuelas, hospitales, edificios públicos, puentes y otras infraestructuras críticas, además de impulsar proyectos específicos de evaluación del riesgo sísmico en Santiago y otras provincias. (OneSVIE)
Asimismo, ONESVIE, junto al Servicio Geológico Nacional, la PUCMM y el USGS, participa en investigaciones sobre la Falla Septentrional con el propósito de mejorar el conocimiento científico y fortalecer la planificación ante futuros eventos sísmicos. (OneSVIE)
¿Existe educación para la población?
Las autoridades han promovido campañas de preparación mediante simulacros nacionales coordinados por el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), ONESVIE, la Defensa Civil y otras instituciones.
Estos ejercicios buscan enseñar a la población cómo actuar antes, durante y después de un terremoto, identificar rutas de evacuación y fortalecer los planes de emergencia en escuelas, empresas e instituciones públicas. (Presidencia de la República Dominicana)
Sin embargo, especialistas consultados consideran que la educación sísmica aún debe ampliarse para llegar de forma permanente a las comunidades, especialmente en las provincias del Cibao, donde la amenaza geológica es mayor. También recomiendan aumentar las inspecciones de edificaciones antiguas, actualizar los planes municipales de emergencia y reforzar el cumplimiento del Reglamento Sísmico Dominicano en las nuevas construcciones. (MEPyD)
Los expertos insisten en que la principal herramienta para salvar vidas no es intentar predecir un terremoto, sino reducir la vulnerabilidad de las edificaciones y preparar a la población para responder adecuadamente cuando ocurra un evento de esta naturaleza.





