Por: Junior Henríquez | El Nuevo Norte

Puerto Plata.– La Autopista del Ámbar no es simplemente una carretera más en la lista de obras pendientes del país. Es una vía estratégica que, de concretarse bajo los estándares técnicos anunciados, puede cambiar la forma en que Santiago, Puerto Plata y toda la Costa Norte se conectan, producen, reciben visitantes y proyectan su crecimiento económico durante las próximas décadas.

El proyecto ha vuelto a colocarse en el centro de la atención pública por el avance del proceso de licitación, la evaluación de ofertas técnicas y las expectativas que genera en Santiago, Puerto Plata, Montellano, Sosúa, Cabarete, el Aeropuerto Internacional Gregorio Luperón y el corredor turístico de la Costa Norte.

Aunque muchos la conocen como una carretera para reducir el tiempo de viaje entre Santiago y Puerto Plata, la Autopista del Ámbar tiene una lectura más profunda: conectará el principal centro económico del Cibao con una provincia turística que busca reposicionarse con nuevos proyectos hoteleros, inmobiliarios, aeroportuarios y comerciales.

De acuerdo con los datos oficiales revisados por InfoENN – El Nuevo Norte, la vía tendría una longitud aproximada de 32 a 32.7 kilómetros, con cuatro carriles, dos en cada sentido, y una velocidad de diseño cercana a los 100 kilómetros por hora. Su objetivo es crear una conexión moderna, más directa y segura entre la Circunvalación Norte de Santiago y la carretera Puerto Plata–Sosúa.

Un punto clave, poco explicado en el debate público, es que la autopista no desembocaría directamente en el centro urbano de Puerto Plata, sino en el entorno de Montellano, conectando con el corredor Puerto Plata–Sosúa, cerca del eje que enlaza Puerto Plata ciudad, Gran Parada, el Aeropuerto Gregorio Luperón, Sosúa y Cabarete.

Ese detalle cambia por completo la lectura del proyecto. Montellano dejaría de ser solo un municipio de paso para convertirse en un nodo estratégico de conexión vial, turística, logística e inmobiliaria.

Desde ese punto, los vehículos que salgan de Santiago podrán distribuirse hacia Puerto Plata, Sosúa, Cabarete, Playa Dorada, Maimón, el aeropuerto, Punta Bergantín y otros puntos claves de la Costa Norte, sin depender exclusivamente de las rutas tradicionales.

Una vía de montaña con ingeniería moderna

La Autopista del Ámbar atravesaría una zona montañosa, pero no está concebida como una carretera estrecha, lenta y llena de curvas cerradas. Los documentos técnicos conocidos describen una solución vial mixta, con tramos a cielo abierto, cortes en terreno, rellenos, muros de contención, puentes, viaductos, distribuidores, pasos a desnivel y túneles.

Entre los elementos más importantes del proyecto se encuentra la construcción de dos túneles, uno de aproximadamente 1.8 kilómetros y otro cercano a 0.7 kilómetros, diseñados para atravesar áreas de montaña y reducir curvas, pendientes y riesgos en la conducción.

Esta característica la diferencia de la carretera Turística Gregorio Luperón, una vía histórica y necesaria, pero conocida por sus curvas, pendientes pronunciadas y condiciones de manejo más exigentes.

La nueva autopista busca ofrecer una ruta más continua, más rápida y más segura para vehículos livianos, transporte turístico, autobuses, comercio, carga, servicios empresariales y conexión aeroportuaria.

El verdadero impacto estaría en el desarrollo regional

La obra puede tener un impacto directo en la economía de Santiago y Puerto Plata. Santiago representa el corazón comercial e industrial del Cibao, mientras Puerto Plata es uno de los principales polos turísticos del país, con playas, hoteles, puertos, aeropuerto, proyectos inmobiliarios y un corredor costero con fuerte potencial de expansión.

Una conexión más rápida entre ambas provincias puede aumentar el flujo de visitantes nacionales, dinamizar el transporte de mercancías, facilitar el movimiento de trabajadores, reducir costos logísticos y elevar el valor de terrenos y propiedades en zonas cercanas al trazado.

En Puerto Plata, el efecto podría sentirse especialmente en Montellano, Gran Parada, Sosúa, Cabarete, el entorno del Aeropuerto Gregorio Luperón y áreas vinculadas al desarrollo de Punta Bergantín.

La obra también podría beneficiar a suplidores, constructores, operadores turísticos, transportistas, inversionistas, comerciantes, hoteles, restaurantes y proyectos residenciales que dependen de una mejor conectividad con Santiago y el resto del país.

Punta Bergantín, el aeropuerto y la nueva Costa Norte

Uno de los puntos menos comentados públicamente es la relación entre la Autopista del Ámbar y el nuevo mapa turístico que se proyecta para Puerto Plata.

Punta Bergantín ha sido presentada como una de las apuestas más importantes para relanzar el turismo de la zona. Para que ese tipo de desarrollo funcione a gran escala, la conectividad terrestre será determinante.

Una vía moderna desde Santiago facilitaría la llegada de inversionistas, visitantes, empleados, suplidores, constructores y servicios complementarios hacia esa zona. También podría fortalecer el papel del Aeropuerto Internacional Gregorio Luperón como una terminal más atractiva para viajeros del Cibao.

Si el aeropuerto logra conectarse mejor con Santiago mediante una ruta más rápida, Puerto Plata podría competir con mayor fuerza como puerta de entrada aérea y turística para una parte importante del Norte dominicano.

El proceso de licitación

El proyecto es impulsado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones a través del Fideicomiso RD Vial. La licitación pública nacional identificada como FIDEICOMISO-CCC-LPN-2025-0010 busca contratar el diseño y construcción de la obra.

Inicialmente, la recepción de propuestas estaba prevista para marzo de 2026, pero el proceso fue prorrogado hasta mayo, con el argumento de permitir mayor participación y fortalecer la competencia entre las empresas interesadas.

Posteriormente, RD Vial informó la recepción y apertura de las ofertas técnicas, correspondientes al Sobre A del proceso. En esa etapa participaron tres oferentes: Consorcio Autopista del Ámbar, Consorcio AutoAmbar y Consorcio Ruta del Ámbar.

La fase contó con la presencia de una Comisión de Veeduría Ciudadana, notarios públicos, representantes de los oferentes y miembros del Comité de Compras y Contrataciones, como parte de los mecanismos de supervisión y transparencia.

Hasta este momento, no se ha informado públicamente una adjudicación definitiva. Lo conocido es que el proceso avanzó a la evaluación de ofertas técnicas, quedando pendiente la continuación del procedimiento, la apertura de ofertas económicas de los participantes habilitados y la adjudicación final.

Una inversión de alto impacto

La Autopista del Ámbar ha sido estimada como una obra superior a los RD$32 mil millones, lo que la coloca entre las infraestructuras viales más relevantes para el país.

Pero el valor de la obra no debe medirse solo por su costo de construcción. Su mayor importancia está en el impacto que puede tener sobre el desarrollo económico del Norte, la integración de dos provincias claves y la expansión del turismo hacia una zona con grandes recursos naturales, culturales e inmobiliarios.

Para Santiago, la carretera representa una salida más directa hacia el Atlántico. Para Puerto Plata, representa una conexión más fuerte con el centro económico del Cibao. Para Sosúa, Cabarete y Montellano, podría significar una nueva etapa de crecimiento y presión urbana.

Los retos que vienen

El entusiasmo por la obra también debe ir acompañado de planificación. Una autopista de esta magnitud puede traer desarrollo, pero también desafíos.

Montellano, Gran Parada, Sosúa y Cabarete necesitarán mejores planes de ordenamiento territorial, control de uso de suelo, soluciones de drenaje, seguridad vial, regulación de accesos, protección ambiental y servicios públicos adecuados.

Si la conectividad mejora, también aumentará la presión inmobiliaria, comercial y turística. Ese crecimiento puede convertirse en una oportunidad histórica si se maneja con visión, pero puede generar desorden si los municipios no se preparan.

La Autopista del Ámbar puede cambiar el mapa económico de Santiago y Puerto Plata, pero su éxito dependerá de algo más que el asfalto: dependerá de la planificación, la transparencia, la calidad de la obra y la capacidad de las comunidades para integrarse al desarrollo.

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