Redacción Internacional.- Conservar la piel del pepino permite aprovechar una mayor proporción de su fibra y algunos nutrientes, mientras que pelarlo reduce parte de ese aporte. En ambos casos, este vegetal mantiene su elevado contenido de agua y su bajo aporte calórico.
Según información revisada por Allison Herries, nutricionista dietista registrada, para Verywell Health, el pepino puede formar parte de una alimentación variada, tanto con cáscara como sin ella, aunque su composición nutricional cambia ligeramente.
Agua y pocas calorías
Más del 95 % del pepino es agua: cada 100 gramos contienen aproximadamente 95,9 gramos. Su consumo contribuye a la hidratación mediante los alimentos, aunque no sustituye los líquidos que el organismo necesita diariamente.

Una taza aporta alrededor de 17 calorías, mientras que una unidad entera puede contener unas 45, dependiendo de su tamaño. Estas características explican su uso frecuente en ensaladas y preparaciones frías.
Consumido solo, puede resultar poco saciante. Combinarlo con ingredientes que aporten proteínas, grasas saludables o más fibra permite elaborar comidas nutricionalmente más completas.
¿Qué aporta la cáscara?

Una taza de pepino con piel contiene aproximadamente 0,5 gramos de fibra dietética, distribuidos en 0,3 gramos de fibra insoluble y 0,2 gramos de soluble. Retirar la cáscara disminuye parte de esa cantidad.
La fibra insoluble contribuye a aumentar el volumen de las heces y favorece el tránsito intestinal, mientras que la soluble se mezcla con el agua y puede ralentizar el paso de los alimentos durante la digestión.
Sin embargo, el pepino no constituye una fuente principal de fibra. Su aporte es modesto frente al de otros alimentos, como las legumbres, las frutas y los cereales integrales.
También contiene vitamina K, relacionada con la coagulación sanguínea y el mantenimiento de la salud ósea, además de minerales como calcio, magnesio, fósforo y potasio, que participan en funciones musculares, nerviosas y metabólicas.
Entre sus componentes figuran polifenoles, flavonoides y ácido ascórbico, sustancias con propiedades antioxidantes. Su presencia en el pepino no demuestra, por sí sola, un efecto terapéutico ni permite atribuirle cambios significativos en el colesterol o el peso corporal.








