El Gobierno de Italia, de la ultraderechista Giorgia Meloni, ha anunciado que reforzará con otros 500 soldados el dispositivo de seguridad pública de Milán, la gran capital del norte, para evitar disturbios y saqueos como los del fin de semana.
"Todos hemos visto imágenes de tiendas saqueadas, escaparates destrozados, fuerzas del orden agredidas… son escenas inaceptables que no pueden ser minimizadas ni justificadas", ha denunciado la primera ministra en un vídeo tras el Consejo de Ministros.
- Pero, ¿qué implica y en qué momento llega esta idea? Estas son algunas claves del plan de Meloni en el motor económico de Italia.
1. El problema: Los hechos ocurrieron el pasado fin de semana al margen de una manifestación pacífica por el encarecimiento de la vida. Bandas de jóvenes con el rostro oculto empezaron a destrozar el centro de la ciudad y a saquear muchas de sus tiendas. Más de 270 fueron identificados y denunciados, la mayoría menores de edad, y de estos una treintena han sido imputados por diversos delitos.
2. El escenario: aunque los disturbios también estallaron en otras ciudades como Turín o Bologna, la atención se centra en Milán: es la lujosa capital económica del país, sede de importantes foros internacionales, pero también tiene un gran valor simbólico por ser la gran ciudad del 'Norte', feudo tradicional y sentimental de la ultraderechista Liga de Matteo Salvini, socio de Meloni.
Medidas de seguridad
3. La medida: Ha sido él, el vicepresidente, quien ha hecho que el Consejo de Ministros haya reforzado la seguridad de Milán con el envío de otros 500 soldados para apuntalar el orden público.
4. Un operativo existente: estos militares, en realidad, reforzarán la llamada 'Operación Calles Seguras', que desde 2008 mantiene desplegados 5.000 militares en numerosos 'puntos calientes' y en las zonas más concurridas del país para garantizar la seguridad. Por eso es bastante normal ver soldados en las calles italianas o alrededor de las estaciones o de monumentos como el Coliseo o la Torre de Pisa, por ejemplo.
5. Ninguna extensión de poderes: en un primer momento el Gobierno había intentado que estos 500 soldados pudieran ejercer "funciones de policía" como arrestar a los vándalos. La Jefatura del Estado lo ha impedido y solo se dedicarán a acompañar a los agentes del orden público, reforzando su rol. Permanecerán desplegados hasta el 31 de diciembre.
6. Faltan policías: por otro lado estos planes revelan otro problema que viene siendo denunciado por los sindicatos: la carencia de agentes. El Gobierno ha defendido que, desde octubre de 2022, ha contratado a 46.000 agentes entre policías, Carabineros y Guardia de Finanza (policía aduanera), pero reconoce que no son suficientes y echa la culpa a varias leyes que limitan la renovación de personal.
Solo en Milán hacen falta al menos otros 350 policías, tal y como ha reclamado el sindicato CGIL.
7. Una ciudad delicada: no es la primera vez que se plantea el uso del Ejército para proteger Milán. En 2016 el entonces primer ministro Matteo Renzi, socialdemócrata, lo ofreció para vigilar un problemático barrio de la periferia.
8. El fenómeno 'maranza': en el caso de los últimos choques llama la atención la joven edad de los asaltantes, muchos adolescentes italianos o italianos de segunda generación. Son los conocidos como 'maranza', "pandillas caracterizadas por actitudes fanfarronas y por su forma de vestir llamativa, con prendas y accesorios de marca, a menudo falsas", según recoge el diccionario cultural 'Treccani'.
9. Sombras de 'guerra híbrida': El ministro de Defensa, Guido Crosetto, ha atribuido estos altercados a una "guerra híbrida" dirigida a desestabilizar los países europeos, libradas con "instrumentos no convencionales" a través de las redes sociales.
10. Detención preventiva: el 'puño de hierro' de Meloni también implicará una extensión a los menores de 18 años de su controvertida doctrina de detención preventiva, que permite el arresto previo de personas considerados peligrosos para una "manifestación pública". Y obligarán a los padres a pagar por los daños de su hijo.
Reacciones políticas
11. Año electoral: esta medida se produce cuando el Gobierno de Meloni afronta ya el último año de su legislatura antes de las elecciones generales de 2027, cuya campaña a buen seguro estará marcada por un creciente descontento social.
12. Las sospechas de la oposición: los partidos de izquierda han condenado los asaltos pero piden no criminalizar las protestas sociales y pacíficas, que respaldan abiertamente. Algunos políticos como Renzi creen que Meloni está muy interesada en que se hable de la violencia callejera: "Cuando más se hable de vándalos, menos lo haremos de los problemas reales de las familias", ha advertido.








