Por Antonio Heredia
PUERTO PLATA.– El martes 22 de septiembre se cumplieron 23 años del terremoto de 6.5 en la Escala de Richter ocurrido iniciándose la madrugada del lunes 22 de septiembre del 2003, seísmo que hizo despertar muy sobresaltada a toda la población puertoplateña.
El fuerte sismo fue recordado con nostalgia por los ciudadanos que todavía llevan en su memoria aquel instante cuando entre el miedo y la incertidumbre salieron de sus hogares despavoridos por la violenta sacudida de las placas tectónicas en esta jurisdicción.
Milagrosamente, el referido terremoto que dejoo solo una víctima, sumió a “La Novia del Atlántico” en estado de emergencia debido a las múltiples estructuras colapsadas, como fueron edificaciones públicas y privadas, además del viejo muelle marítimo que fue quebrado en dos pedazos.
Debido a las múltiples replicas que prosiguieron sintiendo tras casi una semana del terremoto, muchos ciudadanos temerosos del peligro optaron por dormir en los patios de sus casas y las iglesias se llenaron de gente que clamaban a Dios implorando misericordia ante el desastre natural.
El fuerte impacto del movimiento telúrico destruyó edificaciones públicas como fue la sucursal principal del Banco de Reservas, que funcionaba en la esquina de las calles San Felipe con Jhon F. Kennedy (hoy Profesor Juan Bosch) la cual se derrumbó completamente.
Dicho sismo causó daños estructurales severos a múltiples centros educativos y dejó sin aulas a más de 20 mil estudiantes en esta ciudad San Felipe de Puerto Plata, ya que hizo colapsar a varios planteles escolares, como fueron los liceos Gregorio Urbano Gilbert (Plan Reforma) y José Dubeau, la escuela Virginia Elena Ortea, entre otros.
Cabe destacar que las autoridades educativas locales representadas en ese momento por la profesora Rosa Dúncan Smith (Rochi), quien dirigía el Distrito Escolar 11-02 de Puerto Plata, buscaron una rápida solución al serio problema de los alumnos que estudiaban en los planteles afectados por el terremoto.
Por tal motivo, se alquilaron espacios en los pabellones de la Plaza del Atlántico ubicada frente al Mercado Público, además de conseguir varias aulas en los recintos locales de las universidades O&M y PUCMM, que alojaron a cientos de estudiantes, evitándose así que no se perdiera el Año Escolar.
Tambien, fue inmediata la ayuda a Puerto Plata por parte del gobierno encabezado a la sazón por el presidente Hipólito Mejía, que destinó más de 500 millones de pesos con la entrega de cheques a damnificados, reparación y construcción de miles de viviendas y la distribución de raciones alimenticias.
Se recuerda que el presidente Mejía viajó a Puerto Plata acompañado de los ministros de Obras Públicas, Salud y Agricultura; Miguel Vargas Maldonado, José Rodríguez Soldevila y Eligio Jáquez, respectivamente, recorriendo las áreas afectadas junto a la gobernadora Ginette Bournigal y el alcalde Ramón Ortíz Lizardo.
Asimismo, el terremoto ocurrido la madrugada del 22 de septiembre del 2003 en San Felipe de Puerto Plata, puso de relieve la vulnerabilidad sísmica en nuestro país, dejando al descubierto muchas debilidades en la construcción y obligando a ponerle atención al concepto “sismorresistente”.








