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miércoles, agosto 26, 2026
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Bill Gates alerta que la IA amenaza millones de empleos y advierte que el mundo no tiene un plan

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Bill Gates advirtió sobre el impacto que tendrá la inteligencia artificial (IA) en el mercado laboral y aseguró que gobiernos, empresas y sociedades todavía carecen de un plan para enfrentar una transformación que, a su juicio, podría convertirse en uno de los períodos más turbulentos de la historia reciente. Como parte de la respuesta, planteó nuevamente aplicar impuestos a la automatización y establecer límites para determinados usos de esta tecnología.

La advertencia forma parte de un extenso ensayo publicado este miércoles en su sitio personal, Gates Notes, titulado “Una era turbulenta de la IA y decisiones críticas por tomar”, en el que el cofundador de Microsoft analiza las consecuencias económicas y sociales que podría provocar la rápida expansión de los sistemas de inteligencia artificial.

“Incluso en las mejores circunstancias, la transición hacia esta nueva era de la IA será uno de los períodos más turbulentos de la historia humana”, escribió Gates. Añadió que, hasta ahora, no observa señales suficientes de preparación por parte de líderes, especialistas y comunidades.

“No hay ningún plan para facilitar la entrada a la era de la IA”, enfatizó al reclamar una mayor regulación y políticas públicas capaces de anticipar sus efectos.

El tono de Gates contrasta con el optimismo que había mostrado en 2023, cuando comparó el potencial transformador de la inteligencia artificial con la llegada de internet y las computadoras personales.

Empleos de oficina y trabajos manuales bajo presión

Gates sostuvo que la inteligencia artificial podría afectar tanto los puestos de oficina de nivel inicial e intermedio como numerosos trabajos manuales, y señaló que esta transformación ocurrirá con una rapidez distinta a la de anteriores cambios económicos.

Explicó que el tránsito de una economía basada en la agricultura hacia empleos industriales y de oficina tomó varias generaciones y, al mismo tiempo, creó nuevas ocupaciones que dependían del razonamiento humano. La IA, en cambio, podría reemplazar directamente parte de ese razonamiento.

Según Gates, sectores como el derecho, la atención al cliente, la medicina, el desarrollo de software y la manufactura podrían experimentar cambios significativos durante la próxima década.

“Cuando la inteligencia artificial ofrezca un trabajo casi libre de errores, va a poder funcionar sola, sin que un humano la supervise, y las empresas van a tener todos los incentivos económicos para permitirlo”, afirmó.

El empresario considera que una sociedad con un número considerablemente mayor de personas desplazadas del mercado laboral necesitará una red de protección social más sólida y mejores mecanismos de capacitación y reconversión profesional.

Para ilustrar el posible impacto, recordó el cierre de fábricas en comunidades estadounidenses y su relación con problemas económicos y sociales, entre ellos el aumento de las muertes por sobredosis de opioides.

“Ahora imaginen presiones similares tanto en trabajadores de oficina como manuales a nivel nacional”, planteó.

Gates también mencionó como referencia la Gran Depresión, cuando el desempleo en Estados Unidos alcanzó alrededor del 25 % en 1933. Sin embargo, advirtió que una disrupción laboral causada por la inteligencia artificial podría ser diferente a una crisis económica tradicional, debido a que la tecnología seguiría avanzando incluso después de una recuperación de la economía.

“Human Reserved”, trabajos que seguirían siendo para personas

Entre las propuestas presentadas en el ensayo figura el concepto “Human Reserved”, que podría traducirse como “reservado para humanos”. Gates plantea que determinadas actividades deberían mantenerse deliberadamente fuera del alcance de la automatización, incluso cuando exista la capacidad tecnológica para realizarlas mediante sistemas de IA o robots.

Comparó la propuesta con las reservas naturales, donde podría permitirse la construcción, pero la sociedad decide conservar determinados espacios por su valor.

Para explicar su planteamiento, recordó la experiencia de su padre, fallecido en 2020 tras padecer Alzheimer. Durante las últimas etapas de la enfermedad fue atendido permanentemente por cuidadores profesionales que podían comprender sus necesidades incluso cuando tenía dificultades para expresarse.

“Había algo irremplazablemente humano en el cuidado que le dieron a mi papá. Ningún robot podría, ni debería, haberlo hecho”, escribió Gates.

Según explicó, determinados empleos podrían reservarse para personas por razones económicas, como proteger a trabajadores con dificultades para reconvertirse profesionalmente, pero también por razones éticas y sociales.

Como ejemplo, señaló que, aunque técnicamente un sistema automatizado podría comunicarle a un paciente que padece una enfermedad incurable, la sociedad podría considerar que esa tarea debe continuar siendo realizada por una persona.

Gates reconoció, sin embargo, que la propuesta abre interrogantes complejos.

“¿Quién decide qué se reserva para los humanos? ¿Qué criterios deberíamos usar? ¿Cómo evitamos que las empresas hagan trampa y usen robots de todos modos?”, cuestionó.

Gates propone gravar la automatización

Otra de las principales propuestas del empresario es establecer impuestos sobre los robots y el uso de inteligencia artificial, una idea que había defendido años atrás y que generó rechazo entre sectores tecnológicos y empresariales.

“Sigo siendo un gran defensor de esta propuesta. Aunque no es la solución completa a la amenaza de la IA, es parte de una respuesta sensata”, sostuvo.

Gates explicó que actualmente las empresas pagan cargas asociadas a la contratación de trabajadores, mientras que las inversiones en determinadas tecnologías de automatización pueden recibir ventajas fiscales. A su juicio, esa estructura puede terminar incentivando la sustitución de empleados por máquinas.

Un impuesto sobre la automatización, sostuvo, podría reducir parcialmente esos incentivos y generar recursos para financiar programas de capacitación profesional y fortalecer las redes de protección social.

No obstante, señaló que cualquier medida tendría que diseñarse cuidadosamente para evitar que termine frenando aplicaciones beneficiosas de la inteligencia artificial, especialmente aquellas capaces de reducir los costos de servicios como la salud y la educación.

Ciberataques, desinformación y riesgos para menores

El ensayo también aborda otros riesgos asociados a la inteligencia artificial, entre ellos los ciberataques, el fraude, la desinformación, la vigilancia y el desarrollo de armas autónomas capaces de emplear fuerza letal sin intervención humana directa.

Gates dedicó además parte de su análisis al creciente uso de los llamados “compañeros” de inteligencia artificial entre niños y adolescentes, sobre los que advirtió que podrían generar dependencia debido a que están diseñados para interactuar permanentemente con el usuario y ofrecer respuestas personalizadas.

Citó una investigación de las universidades Stanford y Carnegie Mellon realizada con más de 1,100 usuarios de sistemas de compañía basados en IA, según la cual las personas con redes sociales más reducidas mostraban una mayor tendencia a recurrir a chatbots en busca de compañía.

El empresario también destacó las medidas adoptadas en varios países para regular la interacción de menores con estos sistemas y reclamó mayores mecanismos de protección.

Gates pide cooperación entre Estados Unidos y China

Gates llamó a los gobiernos a construir un nuevo marco regulatorio para la inteligencia artificial tanto en el ámbito nacional como internacional y consideró indispensable la cooperación entre Estados Unidos y China.

Comparó el desafío con otros acuerdos internacionales establecidos para controlar tecnologías o amenazas con capacidad de afectar a numerosos países, como los mecanismos de inspección nuclear, las normas internacionales de aviación y los acuerdos para proteger la capa de ozono.

También destacó reflexiones provenientes de sectores religiosos y sociales sobre la necesidad de colocar la dignidad humana en el centro del desarrollo tecnológico.

Pese a sus advertencias, Gates insistió en que la inteligencia artificial también ofrece enormes oportunidades en áreas como la salud, la agricultura, la educación y los servicios públicos.

Mencionó como ejemplo a Viz.ai, una tecnología utilizada en cerca de 2,000 hospitales estadounidenses para ayudar a detectar accidentes cerebrovasculares y otras emergencias médicas.

El empresario adelantó que continuará abordando estos desafíos en futuros informes de la Fundación Gates, organización que pretende aprovechar la inteligencia artificial para acelerar investigaciones relacionadas con vacunas y tratamientos contra enfermedades como el VIH, la tuberculosis y la malaria, además de combatir la desnutrición.

Para Gates, el problema no radica únicamente en el avance de la inteligencia artificial, sino en la velocidad con la que podría transformar la economía y la sociedad antes de que gobiernos y ciudadanos hayan establecido reglas para administrar sus consecuencias.