Por: Junior Henríquez
Un estudio encabezado por el Dr. Akira Takahashi, del Hospital de Neurocirugía Tesseikai, en Japón, ha despertado interés al plantear que el agua carbonatada podría tener un efecto modesto sobre el metabolismo de la glucosa y, de manera indirecta, contribuir al control del peso.
Según explica el investigador, el dióxido de carbono presente en el agua con gas puede ser absorbido a través del revestimiento del estómago y pasar al torrente sanguíneo.
Una vez en la sangre, ese dióxido de carbono entra en los glóbulos rojos y, mediante la acción de la enzima anhidrasa carbónica, se convierte en bicarbonato.
Este proceso puede favorecer temporalmente la utilización de glucosa dentro de los glóbulos rojos, un mecanismo que ha llevado a los investigadores a analizar si el consumo de agua carbonatada podría tener alguna influencia en el metabolismo energético.
Sin embargo, los especialistas advierten que el posible efecto sería pequeño y que beber agua con gas por sí sola no debe considerarse un método para adelgazar.
El estudio abre una nueva línea de investigación sobre cómo las bebidas carbonatadas sin azúcar pueden interactuar con el metabolismo, aunque todavía se necesitan más estudios para determinar su verdadero impacto a largo plazo.
La recomendación sigue siendo mantener una alimentación equilibrada, actividad física y hábitos saludables como base para el control del peso corporal.








