Por: Danny Chevalier 

República Dominicana. – La historia dominicana suele recordar a sus héroes políticos, militares y culturales, pero pocas veces reconoce a quienes construyeron silenciosamente las estructuras que sostienen el país moderno. Entre ellos, Ángel Emilio Miolán ocupa un lugar singular.

Fundador del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), estratega del exilio antitrujillista y figura vinculada al fortalecimiento de la institucionalidad democrática, Miolán también desempeñó un papel fundamental en la organización y el desarrollo del turismo dominicano, una industria que hoy constituye uno de los principales motores económicos del país.

Sin embargo, su nombre rara vez ocupa el espacio que merece en los discursos oficiales, los homenajes públicos y las celebraciones de los grandes logros turísticos nacionales. Su legado, aunque trascendental, parece haber quedado relegado en la memoria colectiva.

Miolán comprendió que el turismo no debía ser visto únicamente como una actividad recreativa, sino como una herramienta de desarrollo económico, generación de empleos, atracción de inversiones y promoción de la identidad dominicana ante el mundo.

Durante su participación en la construcción de las primeras estructuras institucionales del sector, promovió iniciativas legislativas, mecanismos de incentivos y programas de formación que contribuyeron a establecer las bases de una industria turística organizada.

También impulsó la capacitación de los recursos humanos, convencido de que el país necesitaba profesionales preparados para competir con otros destinos del Caribe.

Su visión estuvo marcada por sus experiencias durante el exilio en Cuba, donde participó en la lucha contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Aquella etapa le permitió conocer otras realidades del Caribe y comprender la importancia del intercambio cultural y económico entre las naciones.

Para Miolán, el turismo representaba mucho más que hoteles, playas y visitantes extranjeros. Era una oportunidad para proyectar internacionalmente a la República Dominicana y fortalecer su desarrollo.

Hoy, cuando el país exhibe grandes complejos hoteleros, modernos aeropuertos, terminales de cruceros y polos turísticos reconocidos internacionalmente, resulta necesario recordar a quienes contribuyeron a establecer las primeras bases de ese crecimiento.

El desarrollo turístico dominicano ha sido el resultado del trabajo de distintas generaciones, gobiernos, inversionistas y comunidades. Dentro de ese proceso histórico, Ángel Miolán merece un reconocimiento especial por su participación en la creación de las estructuras que facilitaron la expansión del sector.

Su contribución no puede quedar reducida a una simple referencia histórica, especialmente cuando el turismo se ha convertido en una actividad determinante para la economía nacional.

Recordar a Ángel Miolán no constituye únicamente un ejercicio de nostalgia, sino también un acto de justicia histórica. Significa reconocer que el progreso de una nación tiene raíces profundas y que los grandes resultados del presente descansan sobre decisiones, sacrificios y visiones construidas décadas atrás.

Ángel Emilio Miolán falleció el 16 de abril de 2010, dejando una trayectoria vinculada a la lucha democrática, el servicio público y el desarrollo turístico nacional.

Su nombre merece ocupar un lugar destacado en la historia de una industria que continúa transformando la República Dominicana.

Porque antes de los grandes hoteles, los millones de visitantes y las inversiones multimillonarias, hubo hombres que imaginaron el potencial turístico del país. Ángel Miolán fue uno de ellos.

Artículo de opinión de Danny Chevalier.