El martes 11 de septiembre de 2001 comenzó con un cielo despejado sobre la costa este de Estados Unidos. En cuestión de 102 minutos, una serie de ataques coordinados por 19 secuestradores de Al Qaeda reconfiguró el rumbo geopolítico del siglo XXI.
A las 8:46 a.m., el vuelo 11 de American Airlines se estrelló contra la Torre Norte del World Trade Center en Nueva York. Mientras las cámaras transmitían lo que inicialmente se percibió como un accidente, a las 9:03 a.m. el vuelo 175 de United Airlines impactó la Torre Sur, confirmando ante millones de espectadores que el país estaba bajo un ataque deliberado.
La ofensiva continuó a las 9:37 a.m., cuando el vuelo 77 de American Airlines impactó la fachada oeste del Pentágono en Virginia. En el aire, los pasajeros del vuelo 93 de United Airlines, tras enterarse de los otros ataques mediante llamadas telefónicas, se organizaron para recuperar el control de la aeronave, estrellándose a las 10:03 a.m. en un campo abierto en Shanksville, Pensilvania, evitando que alcanzara su objetivo presunto en Washington D.C.
Entre las 9:59 a.m. y las 10:28 a.m., ambas Torres Gemelas colapsaron, cubriendo el bajo Manhattan de escombros y ceniza. Los atentados resultaron en la pérdida de 2.977 vidas humanas, entre ellas pasajeros, trabajadores del complejo y cientos de bomberos, policías y paramédicos.
El 11 de septiembre de 2001 es una fecha que quedó marcada para siempre en la memoria colectiva del mundo. Hoy recordamos y honramos a las casi 3,000 víctimas que perdieron la vida en Nueva York, el Pentágono y Pensilvania, así como a las miles de familias cuyas vidas cambiaron en un instante.








