Por: Junior Henríquez
Santo Domingo.– El caso del robo de cientos de miles de municiones de la Policía Nacional dominicana vuelve a cobrar relevancia tras las revelaciones de un informe de expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que identificó municiones vinculadas a instituciones de seguridad dominicanas en poder de pandillas haitianas, entre ellas la peligrosa organización 400 Mawozo.
La investigación conocida como Operación Pandora ha dejado hasta el momento dos personas condenadas y seis acusados enviados a juicio, mientras el Ministerio Público atribuye a la presunta estructura un perjuicio económico al Estado de RD$92,191,732.92, relacionado con la sustracción de municiones y pertrechos policiales.
Entre los principales implicados figura el coronel Narciso Antonio Féliz Romero, antiguo responsable de la Intendencia de Armas de la Policía Nacional, así como el capitán Nelson Valdez, quien estaba encargado del depósito de armas y municiones. Ambos fueron enviados a juicio junto a otros cuatro acusados, entre ellos Víctor Manuel Santos Rodríguez, Juan Luis Díaz Medina, Ángel Rubiel Martínez Bacilio y Morelbin Medina Pérez.
En el proceso también fueron condenados Miguelina Bello Segura, a tres años de prisión bajo distintas modalidades de cumplimiento, y Marino Antonio Rodríguez Toribio, a cinco años de arresto domiciliario, luego de acuerdos judiciales relacionados con el expediente.
Las investigaciones establecieron la desaparición de aproximadamente 908,001 municiones, un volumen que ha generado serios cuestionamientos sobre los mecanismos de control, inventario y supervisión de los depósitos de armas de la institución policial.
El informe de expertos de la ONU añade una dimensión internacional al caso al señalar que, durante inspecciones de municiones recuperadas de grupos armados haitianos, se encontraron cartuchos con características compatibles con material vinculado a instituciones dominicanas. Sin embargo, no se ha demostrado judicialmente que todas las municiones sustraídas en la Operación Pandora terminaran en manos de las pandillas de Haití.
El hallazgo plantea interrogantes sobre cómo municiones destinadas a la seguridad pública pudieron desaparecer de los depósitos oficiales, quiénes participaron en su comercialización y cuáles fueron sus destinos finales.
Aunque el proceso judicial ha avanzado con condenas y acusaciones formales, todavía queda pendiente esclarecer completamente el recorrido de las municiones y determinar si parte de ese material terminó abasteciendo a organizaciones criminales que operan en el vecino país.
La pregunta que permanece es inevitable: ¿cómo pudieron desaparecer más de 900 mil municiones de una institución encargada de garantizar la seguridad de los dominicanos?








