John Reagan disfrutaba de los primeros meses de su jubilación cuando se quitó una garrapata de la piel a principios de mayo.
No le dio mayor importancia. Reagan, un farmacéutico jubilado de 66 años que vive en Concord, Nueva Hampshire, amaba estar al aire libre. A menudo salía a cazar, pescar o dar largas caminatas acompañado por los perros de su hijo y de su hija, a quienes llamaba cariñosamente sus “nietos caninos”.
Reagan era plenamente consciente de los riesgos de las picaduras de garrapata. La enfermedad de Lyme es una infección común en la zona donde vive. Dado que una garrapata infectada tarda unas 36 horas en transmitir la enfermedad de Lyme una vez que se adhiere a la piel, él se quitó el diminuto parásito casi inmediatamente después de llegar a casa y creyó que estaba a salvo.
Sin embargo, unas semanas más tarde, comenzó a presentar síntomas similares a los de la gripe, como dolor de cabeza, dolores corporales, fiebre, náuseas y diarrea. A mediados de mayo acudió a un servicio de urgencias local, pero los médicos no lograron determinar la causa, por lo que lo enviaron a casa tras administrarle líquidos y medicamentos contra las náuseas. Aun así, su estado empeoró.
Su esposa pensó que podría estar sufriendo un derrame cerebral. De vuelta en el hospital, perdió la capacidad de hablar, moverse e incluso de abrir los ojos. No obstante, las pruebas seguían dando negativo. Su familia preguntó si esto podría estar relacionado con la picadura de garrapata que Reagan había sufrido semanas atrás, pero les dijeron que no.
Reagan fue trasladado al Hospital General de Massachusetts, en Boston, donde el personal médico realizó una serie de pruebas, incluidas algunas para detectar enfermedades transmitidas por garrapatas. Enviaron una muestra de sangre a un laboratorio especializado de la Clínica Mayo.
El 9 de junio, su familia recibió el diagnóstico: virus Powassan, una infección grave y poco común que casi con toda seguridad contrajo a través de aquella garrapata que ya casi había olvidado. A diferencia de la enfermedad de Lyme, el virus Powassan puede transmitirse de la garrapata a la persona en unos 15 minutos. Hasta ese momento, nunca habían oído hablar de él.
Las garrapatas y las enfermedades que transmiten son cada vez más frecuentes en Estados Unidos. En este país, alrededor del 90 % de todas las enfermedades causadas por picaduras —incluidas las de los mosquitos— son provocadas por garrapatas.
La enfermedad de Lyme va en aumento, pero ya es la afección transmitida por garrapatas más común, con cerca de medio millón de casos anuales, según estimaciones de los CDC. Entre otras amenazas crecientes transmitidas por garrapatas se encuentra el síndrome alfa-gal, una alergia a la carne y a otros productos de origen animal que puede ser causada por la picadura de la garrapata estrella solitaria (Amblyomma americanum).
La enfermedad por el virus Powassan es extremadamente rara; según los CDC, cada año se diagnostican y notifican menos de 100 casos en Estados Unidos. Sin embargo, esta cifra también ha aumentado en los últimos años a medida que crecen las poblaciones de garrapatas que lo transmiten.
“Hay más garrapatas en más lugares”, afirmó el Dr. Stephen Rich, microbiólogo de la Universidad de Massachusetts Amherst y director de TickReport, un servicio de análisis de garrapatas que permite al público determinar si el ejemplar que les picó porta algún agente patógeno capaz de causar enfermedad. “Cuando hay una mayor cantidad de algo —en este caso, de vectores—, inevitablemente habrá también más patógenos”.
Las enfermedades transmitidas por garrapatas van en aumento
En 2025 se reportaron 76 casos humanos de enfermedad por el virus Powassan en Estados Unidos, la cifra más alta registrada hasta la fecha. Diez de ellos fueron mortales.
El virus fue identificado por primera vez por científicos canadienses en la década de 1950. Un niño que había estado cazando marmotas con su padre contrajo una enfermedad grave que provocó inflamación cerebral. El menor falleció; posteriormente, el virus fue aislado de su cerebro y recibió el nombre de la localidad de Ontario donde residía la familia.
El virus Powassan es transmitido por las garrapatas de patas negras (también conocidas como garrapatas del ciervo), la misma especie que transmite la enfermedad de Lyme. Se trata de un ortoflavivirus, perteneciente a la misma familia que los virus del Nilo Occidental y del Zika.
Aproximadamente uno de cada diez casos resulta mortal. Entre los supervivientes, la discapacidad es frecuente: cerca de la mitad de los pacientes presentan complicaciones a largo plazo.

Tras vivir meses de miedo e incertidumbre, sin saber si volverían a ver a su padre recuperado, la familia de Reagan desea concienciar a la población sobre la gravedad que puede revestir el virus Powassan.
Dado que no existe un tratamiento específico, la única forma de proteger a las personas es instarlas a conocer la enfermedad y a tomar medidas para prevenir las picaduras de garrapata desde un principio, señaló Jeff Reagan, hijo de John.
“Cuídate y cuida a tus seres queridos si han sufrido una picadura de garrapata recientemente”, dijo. “Porque no todos los profesionales médicos están familiarizados con el virus Powassan”.
Meses de recuperación tras una situación crítica
Al poco tiempo de ser hospitalizado, la inflamación cerebral provocó que John dejara de respirar. Los médicos le colocaron un tubo respiratorio y una sonda de alimentación, y lo conectaron a un respirador artificial, con la esperanza de que el soporte mecánico de sus funciones vitales diera tiempo a su organismo para recuperarse en la unidad de cuidados intensivos (UCI).
La estrategia funcionó. Tras casi un mes, despertó y comenzó a recuperar la capacidad de comunicarse. Podía seguir algunas instrucciones, pero había estado postrado en cama tanto tiempo que habían surgido otros problemas, como coágulos sanguíneos y neumonía.
Los médicos lograron controlar dichas complicaciones y John está recuperando poco a poco la movilidad. Desde principios de julio, se encuentra en el Hospital de Rehabilitación Spaulding de Boston, donde trabaja para volver a caminar, hablar y pensar con normalidad.
“Quiere caminar y está intentando recuperar la coordinación, el equilibrio y la percepción de profundidad”, comentó Jeff Reagan.

Aunque resulta alentador ver los progresos de su padre, Jeff sabe que aún le quedan meses de recuperación por delante.
“Ha sido una montaña rusa”, afirmó. “Ha logrado avances muy positivos, especialmente en el ámbito cognitivo”.
Según relató Jeff, mientras despertaba, su padre se limitaba a escuchar y a dejarse llevar por la situación. Ahora, las emociones están aflorando.
“Creo que ahora se da cuenta de lo ocurrido: ‘Vaya, estuve prácticamente en coma casi un mes y estuve a punto de morir’. Se emociona bastante al pensarlo, y eso es una buena señal de que el cerebro se está recuperando adecuadamente”, señaló Jeff.
Al igual que ocurre con otras enfermedades transmitidas por insectos, los expertos creen que algunas personas se infectan pero no llegan a enfermar gravemente, ya que su sistema inmunitario logra eliminar el virus.
“Sin embargo, en una proporción considerable de casos, el virus consigue replicarse eficazmente en las neuronas y otras células cerebrales; ahí es donde pueden producirse daños en el cerebro”, explicó el Dr. Greg Ebel, profesor de microbiología, inmunología y patología en el Centro de Enfermedades Infecciosas Transmitidas por Vectores de la Universidad Estatal de Colorado.
Entonces, explica Ebel, el sistema inmunitario recibe la señal de que algo anda mal en el cerebro y produce una gran cantidad de sustancias químicas —que normalmente no deberían estar allí— para lanzar un contraataque.
“Así que hay dos problemas: uno es que el virus mata neuronas y otras células, y el otro es que el sistema inmunitario, en cierto modo, empeora la situación”, señaló.
El resultado, como han comprobado los Reagan, puede ser devastador.
Se requiere financiamiento para mejores pruebas y tratamientos
La enfermedad por el virus Powassan puede ser extremadamente grave; sin embargo, debido a que hay muy pocos casos, no existe un mercado comercial que respalde el desarrollo de una vacuna o un medicamento para tratarla. Esto hace que el financiamiento gubernamental sea fundamental para la investigación destinada a desarrollar pruebas, tratamientos y curas.
Este año, ambas cámaras del Congreso aprobaron la Ley de Reautorización Kay Hagan sobre Garrapatas (Kay Hagan Tick Reauthorization Act), llamada así en honor a la senadora de Carolina del Norte que falleció en 2019 debido a complicaciones derivadas del virus Powassan. Actualmente, la medida está pendiente de votación en su versión definitiva. La ley asigna US$ 150 millones a lo largo de cinco años a investigadores y departamentos de salud locales para que aborden las enfermedades transmitidas por vectores.
“El problema de las garrapatas en Estados Unidos va en aumento, y la magnitud de la inversión federal destinada a combatirlas debe seguir el mismo ritmo”, declaró el senador Jack Reed, demócrata por Rhode Island y uno de los copatrocinadores del proyecto de ley. “La Ley Kay Hagan sobre Garrapatas ya ha mejorado los conocimientos de salud pública y las estrategias de prevención, pero debemos hacer más”.
John Reagan ya no necesita el tubo de respiración, pero sigue recibiendo la mayor parte de su nutrición a través de una sonda insertada en el abdomen.
Los médicos esperaban que pudiera regresar a casa a finales de agosto, pero la aparición de nuevos dolores en el hombro y la espalda frustró ese plan. Por ahora, continuará con la rehabilitación en el hospital.
A pesar de los contratiempos, hay avances que celebrar. Esta semana, los médicos autorizaron a John a comer helado, algo que lo puso “muy contento”, comentó Jeff Reagan. El café es uno de sus sabores favoritos.
Jeff cree que su padre seguirá necesitando la sonda de alimentación después de volver a casa, al menos durante un tiempo. También construyeron una rampa en la entrada de la casa e instalado barras de apoyo para facilitarle la movilidad.
Sin embargo, los Reagan saben que John es uno de los afortunados: logrará regresar a casa.








