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La vida de Nathalia Gadelha: la joven que murió mientras cumplía su sueño de ser piloto

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Nathalia Gadelha Filgueiras tenía 20 años y había dedicado buena parte de su corta vida a cumplir un sueño que comenzó en la infancia: convertirse en piloto.

Nació en Florida, Estados Unidos, tenía raíces brasileñas y creció en el condado de Palm Beach, el mismo lugar donde, años después, perdería la vida en un accidente aéreo.

El domingo 1 de noviembre de 2026, la joven se desempeñaba como copiloto de un Learjet 60 que había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, con destino a las Bahamas.

La aeronave se estrelló en Greenacres, Florida, causando la muerte de sus nueve ocupantes.

Minutos antes del accidente, Nathalia había enviado un mensaje de texto a su novio, también piloto, para informarle que atravesaba turbulencias, según contó su familia al diario The New York Post. Fue una de las últimas comunicaciones que mantuvo antes de la tragedia.

Una pasión que comenzó cuando era niña

El interés de Nathalia por la aviación surgió mucho antes de que pudiera sentarse frente a los controles de una aeronave.

Su madre, Camila Gadelha Corteleti, relató a The New York Times que, desde pequeña, disfrutaba visitar el aeropuerto de Boca Ratón para observar los aviones que despegaban y aterrizaban.

Cuando tenía aproximadamente 12 años, expresó su deseo de convertirse en piloto. No se quedó en una ilusión infantil: en 2020 comenzó a tomar sus primeras clases de vuelo, acompañada por su padre, quien también había aprendido a pilotear por afición.

La oportunidad de prepararse llegó a través del programa Aviation Academy del Distrito Escolar de Palm Beach, que financió su formación inicial.

Primero aprendió a volar y después a conducir

En octubre de 2023, cuando tenía 17 años y cursaba su último año en West Boca Raton High School, Nathalia obtuvo su licencia de piloto privado.

Lo particular de aquel logro era que todavía no había conseguido su licencia para conducir un automóvil.

En una entrevista concedida ese año a la cadena CBS12, la joven habló con humor sobre esa diferencia.

«La gente dice: “¿No puedes manejar?», y yo les digo: “Sí, pero puedo volar», expresó entonces.

Su historia llamó la atención porque, mientras otros adolescentes aprendían a conducir por las calles de Florida, Nathalia ya había recibido autorización para pilotear aeronaves privadas.

A los 20 años había pasado de ser una estudiante interesada en la aviación a desempeñarse como copiloto de un avión ejecutivo.

El vuelo que terminó en tragedia

El domingo 1 de noviembre, Nathalia abordó el Learjet 60 que terminaría estrellándose en Greenacres, una localidad del condado de Palm Beach.

De acuerdo con los reportes difundidos sobre el accidente, la tripulación mantuvo comunicación con los controladores aéreos antes de que la aeronave perdiera altura y se precipitara contra el suelo.

Su familia contó que, poco antes del impacto, la joven había informado a su novio sobre las turbulencias que experimentaba durante el vuelo.

Su madre confirmó posteriormente a CNN Brasil que Nathalia ocupaba el puesto de copiloto y explicó que las decisiones principales durante el trayecto no estaban bajo su responsabilidad.

Las autoridades estadounidenses investigan las circunstancias del accidente para establecer qué provocó la caída del avión. La presencia de turbulencias no ha sido determinada como la causa de la tragedia.

Una vida marcada por la aviación

Nathalia creció mirando aviones, comenzó a prepararse para pilotear durante la adolescencia y obtuvo su primera licencia antes de poder conducir un automóvil.

Su historia, que había llamado la atención de medios locales en 2023 por aquel logro poco común, volvió a ocupar titulares tres años después, esta vez por su muerte.

La joven que a los 17 años podía decir con orgullo que sabía volar, aunque todavía no conducía un automóvil, murió a los 20 haciendo aquello que había querido desde niña: estar en la cabina de un avión.