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lunes, septiembre 7, 2026
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Ilya Espino se convierte en la primera mujer en dirigir el Canal de Panamá

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La ingeniera naval Ilya Espino de Marotta asumió este lunes como la primera mujer al frente de la administración del Canal de Panamá, con una gestión que estará enfocada en garantizar el abastecimiento de agua, enfrentar los riesgos climáticos y ampliar el papel de la vía interoceánica en la logística y el comercio mundial.

“Hoy, más que nunca, los panameños podemos comprobar que, si bien el canal se ubica en Panamá, su negocio y competencia son globales. Y por ello los eventos geopolíticos y climáticos nos presentan riesgos y oportunidades”, expresó Espino durante su toma de posesión.

La nueva administradora indicó que la estrategia 2025-2035 contempla una serie de iniciativas y proyectos orientados a fortalecer la resiliencia y adaptación del canal, especialmente en torno al agua, considerada uno de sus recursos más estratégicos.

Espino, de 64 años, dejó la subadministración para asumir la dirección de la vía, convirtiéndose en la cuarta persona panameña en ocupar el cargo desde que Estados Unidos transfirió el control del canal a Panamá a finales de 1999.

Su trayectoria dentro de la institución supera los 40 años, período en el que ocupó distintas posiciones de responsabilidad en áreas técnicas, operativas y administrativas. Uno de los momentos que marcó su carrera fue su participación al frente del proyecto de ampliación del Canal de Panamá durante la década pasada.

La ingeniera considera que su llegada al máximo puesto de la entidad también representa una muestra de la capacidad de las mujeres para asumir cargos de dirección dentro de una industria históricamente dominada por hombres.

Entre las principales tareas de su administración figura avanzar en el proyecto para construir un embalse en río Indio, dentro de la cuenca hidrográfica del canal. La obra, estimada en 1,500 millones de dólares, pretende garantizar agua para el consumo de aproximadamente el 50 % de la población panameña y contribuir a la operación futura de la ruta interoceánica.

La Junta Directiva del canal había designado previamente a Espino para encabezar ese proyecto, que también contempla el reasentamiento de comunidades y aspectos ambientales. Se trata de la obra de mayor envergadura desde la ampliación de la vía, inaugurada en junio de 2016 y cuyo costo superó los 5,250 millones de dólares.

Las autoridades estiman que el embalse podría estar listo entre finales de 2031 y 2032.

Para Espino, uno de los objetivos centrales será asegurar el abastecimiento futuro de agua sin afectar la confiabilidad que ofrece el canal a la industria naviera. Advirtió que, si los clientes perciben que no existe una solución hídrica de largo plazo, podrían optar por trasladar sus cargas hacia otras rutas.

El proyecto de río Indio ha provocado protestas en algunas comunidades y adquiere mayor relevancia debido a los períodos de escasas lluvias asociados al fenómeno de El Niño, que anteriormente llevaron a las autoridades a restringir la cantidad de embarcaciones que atraviesan diariamente la ruta entre los océanos Atlántico y Pacífico.

Espino también asume la administración en un escenario marcado por tensiones geopolíticas. Como subadministradora, acompañó la gestión del saliente administrador Ricaurte Vásquez durante las controversias generadas por las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre el canal.

Trump llegó a plantear la posibilidad de que Estados Unidos retomara el control de la vía, al argumentar una supuesta influencia china y un trato desfavorable para las navieras estadounidenses.

El canal tampoco ha quedado al margen de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. La justicia panameña declaró inconstitucional la concesión de los puertos ubicados en ambas entradas de la vía que mantenía un consorcio de Hong Kong, en medio de las discusiones sobre la eventual adquisición de esos y otros puertos por parte de un fondo de inversión estadounidense.

Ante este panorama, Espino señaló que durante los próximos siete años su responsabilidad será mantener una operación “eficiente, neutral y transparente”, mientras que los asuntos diplomáticos continuarán bajo responsabilidad del Estado panameño.

Su experiencia al frente de la ampliación del canal, que incorporó un tercer juego de esclusas para permitir el tránsito de embarcaciones de mayor tamaño, es uno de los principales antecedentes de su nueva gestión.

Durante ese proyecto estuvo vinculada a áreas de seguridad, medioambiente, documentación histórica y controles de proyectos, además de participar en procesos relacionados con contratos complejos, arbitrajes, paralizaciones de obras y negociaciones con contratistas internacionales.

“Después que uno pasó un programa de ampliación, todo es posible”, recordó Espino. “El hecho de haber liderado la ampliación me abrió puertas a nivel internacional”, agregó.

Esa experiencia también la llevó a participar en escenarios internacionales, incluida una invitación de la Real Academia de Ingeniería de Londres, además de integrar un panel junto al diseñador del Burj Khalifa y formar parte del jurado del Premio Reina Isabel de Ingeniería.

Durante los trabajos de ampliación, Espino decidió utilizar un casco rosado como respuesta a quienes dudaban de su capacidad para dirigir el proyecto. Con el tiempo, ese elemento se convirtió en un símbolo de liderazgo femenino.