Un excombatiente panameño que formó parte de las fuerzas especiales en Ucrania denunció una serie de graves abusos, engaños contractuales y violaciones a los derechos humanos contra ciudadanos extranjeros reclutados para el conflicto.
Camilo Florez reveló que muchos voluntarios de la región latinoamericana llegan con la expectativa de desempeñar labores de apoyo, como conductores, médicos o manejadores de drones, pero son obligados a ingresar directamente a las líneas de frente tras apenas días de preparación.
En una entrevista en TVN Noticias, el exmiembro del ejército ucraniano explicó que, al llegar al país europeo, a los reclutas se les retiran los pasaportes y documentos de identidad, lo que anula su capacidad de decisión o movilidad.
Asimismo, indicó que las condiciones contractuales originales no se cumplen y que los combatientes quedan expuestos a situaciones extremas sin posibilidad de retorno voluntario.
El excombatiente también señaló presuntas irregularidades vinculadas con los seguros de vida y los reportes de bajas en el campo de batalla.
De acuerdo con su versión, cuando los voluntarios fallecen en combate, las unidades militares evitan reportarlos oficialmente como muertos y optan por registrarlos como desaparecidos, lo que presuntamente permite a los mandos continuar cobrando fondos y salarios asignados a dichos elementos durante meses, mientras las familias quedan sin respuestas ni indemnizaciones.








