El papa León XIV, estadounidense nacido en Chicago, ha votado ya por correo en las próximas elecciones de medio mandato de Estados Unidos, que se celebran el 3 de noviembre, según ha confirmado este viernes el Vaticano en comunicado. Se trata de un gesto inédito en la historia de los papas, que rompe su tradicional neutralidad política: es la primera vez, que se sepa, que un Pontífice participa en unas elecciones.

León XIV da así un giro totalmente nuevo a la implicación política de los papas en la era contemporánea y a la propia concepción de la figura del Pontífice, que con esta decisión es plenamente terrenal y mantiene su condición de ciudadano de su propio país, además de ser jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano. Lo hace, además, defendiendo los valores de la democracia: “El Santo Padre expresa su convicción respecto al derecho y deber de los ciudadanos de participar en los procesos democráticos”, dice la nota de la Santa Sede.

Se produce, por tanto, una situación insólita que irrumpe en las elecciones de EE UU, precedidas de una gran tensión: se trata de un jefe de Estado votando en las elecciones de otro país para elegir a su jefe de Estado. Robert Prevost tiene tres nacionalidades: estadounidense, peruana y vaticana. Además, la cuestión cobra aún más importancia en este caso, pues León XIV se ha manifestado en contra del presidente estadounidense, Donald Trump, en varias ocasiones, y este le ha atacado duramente.

“El papa León XIV ha ejercido su derecho al voto como ciudadano de los Estados Unidos siempre que ha tenido la oportunidad. La Oficina de Prensa de la Santa Sede confirma que, en línea con esta práctica consolidada de participación cívica, el Papa ha enviado su voto por correo a Chicago”, ha declarado la Santa Sede. “El Santo Padre también ha confirmado que, durante sus años en Perú, ejerció su derecho al voto siempre que tuvo la oportunidad”, concluye.

El Chicago Sun-Times ha publicado este viernes que, según los registros electorales del estado de Illinois, Robert Prevost ya votó antes de ser elegido papa, en mayo de 2025, en las elecciones generales de 2012, 2014, 2018 y 2024. También lo hizo en las primarias republicanas de 2012, 2014 y 2016, y en las demócratas de 2008 y 2010.

El Vaticano ha anunciado la noticia poco antes de las dos de la tarde como reacción a las informaciones surgidas horas antes, después de que las autoridades de la circunscripción electoral del Papa revelaran que había pedido las papeletas para votar. La solicitud fue presentada el pasado 3 de octubre.

La noticia tiene una enorme carga de profundidad y también puede generar debate y controversia dentro de la propia Iglesia católica, pues incide directamente en el papel de la institución en la sociedad. Es un asunto que viene de lejos. Con la unidad de Italia y la caída de los Estados Pontificios, en 1874 Pío IX prohibió a los católicos participar en las elecciones del nuevo país, una tensión que se mantuvo hasta la firma de los Pactos Lateranenses en 1929, por los que nació el Estado de la Ciudad del Vaticano y se normalizaron las relaciones con Italia.

Los papas, todos italianos en los últimos siglos, nunca han votado hasta 1978, fecha del último pontífice de este país, Juan Pablo I; ni lo hizo luego Juan Pablo II en los comicios en Polonia; ni Benedicto XVI en los de Alemania; ni Francisco en los de Argentina. El nuevo paso de León XIV tiene mucho alcance, pues separa la esfera personal de Robert Prevost de la institucional y sagrada del papa León XIV. No desaparece el hombre que hay detrás del Pontífice.

Algunos medios de EE UU indican que pudo hacer la solicitud de las papeletas el hermano del Papa, John Prevost, pues es suya la dirección que figura en el registro electoral del Pontífice, en New Lennox, y justo ha estado de visita esta semana en el Vaticano con un grupo de peregrinos de Chicago. Cabe la posibilidad de que le llevara las papeletas. Ya el pasado 23 de octubre, la emisora ​​WJOL, de Joliet, en Illinois, informó por primera vez de este asunto, e indicó que quien había pedido la documentación fue una persona cercana al Pontífice.

Choques con Trump

La noticia llega en medio de la tensión que precede a las elecciones del 3 de noviembre en EE UU, y tras notables enfrentamientos dialécticos entre León XIV y Trump. El Papa, de hecho, no quiso viajar a Estados Unidos en julio con motivo de los 250 años de la independencia del país y realizará la semana que viene su primera visita a América, pero a Uruguay, Argentina y Perú, del 6 al 17 de noviembre.

El primer choque directo del Papa con Trump se produjo el 7 de abril de 2026. León XIV salió a hablar con la prensa de su residencia de Castel Gandolfo solo para hacer una declaración tras la amenaza del líder de la Casa Blanca a Irán de acabar en una noche con una civilización. “Esto no es aceptable”, dijo. Y añadió, en un llamamiento a la participación activa de los fieles en la política: “Quiero invitar a intentar comunicar con los congresistas, con la autoridad, para decir que no queremos la guerra, queremos la paz”.

Esta primera toma de posición clara contra Trump acabó desembocando en pocos días en un conflicto abierto, que acabó colocando al Pontífice prácticamente como antagonista moral del mandatario a escala mundial. La batalla de fondo del Papa es en realidad contra la apropiación del discurso religioso y los valores cristianos por parte de la ultraderecha, con la pretensión de dar una pátina de legitimidad moral a sus argumentos. Incluida la idea de guerra santa, que León XIV ha vuelto a rechazar esta semana.

Trump ya estaba molesto con el Papa por su defensa de la inmigración y el derecho internacional —por ejemplo, tras su amenaza de invadir Venezuela—, pero ante sus primeras críticas directas pasó al ataque personal: le acusó de ser complaciente con la izquierda radical, “débil ante la delincuencia y nefasto en materia de política exterior”. La respuesta de León XIV dio la vuelta al mundo: “No tengo miedo de Trump. Seguiré hablando contra la guerra”.

Al votar, Prevost también puede manifestar sus preferencias en la elección de cargos locales y en otras dos cuestiones en juego en el estado de Illinois: un escaño del Senado que ha quedado vacante y quién será el nuevo gobernador.

Como buen estadounidense, León XIV tiene una clara concepción del valor cívico de la implicación política de los ciudadanos. En 2011 escribió al gobernador Pat Quinn en su página web tras su decisión de abolir la pena de muerte en el estado: “¡Gracias por su valiente decisión de promulgar la eliminación de la pena de muerte! ¡Cuenta con todo mi apoyo!“.

Siendo ya papa, en octubre de 2025, en una cumbre sobre el cambio climático, instó a los ciudadanos de todo el mundo a “ejercer presión” sobre sus gobiernos para que adoptaran medidas firmes contra el calentamiento global.

En un discurso a los miembros del Partido Popular Europeo (PPE), el pasado mes de abril, recordó que los ciudadanos “no son meros receptores pasivos de propuestas y decisiones políticas; están, sobre todo, llamados a ser participantes activos que compartan la responsabilidad de cada acción política”. Involucrar a los ciudadanos en el proceso político, dijo, “es el mejor antídoto contra el populismo, que solo busca una aprobación fácil, y contra el elitismo, que tiende a actuar sin consenso”. “Ambas son tendencias generalizadas en el panorama político actual”, advirtió.