Por: Junior Henriquez | InfoENN – El Nuevo Norte
Santo Domingo.– Los precios internacionales del petróleo continúan generando preocupación para la economía dominicana, especialmente por el comportamiento del diésel, cuyo incremento ha sido considerablemente superior al registrado por el petróleo crudo durante este año.
Este miércoles 30 de septiembre, el petróleo West Texas Intermediate (WTI) se cotizaba alrededor de US$89 por barril, mientras el Brent se mantenía en torno a los US$102 en su contrato más próximo, en medio de un mercado todavía marcado por las tensiones en Medio Oriente y la volatilidad de la oferta.
Sin embargo, para República Dominicana la mayor preocupación no está únicamente en el precio del barril de petróleo. Los combustibles refinados, particularmente el diésel o gasoil, mantienen una fuerte presión en los mercados internacionales, afectando directamente los costos del transporte de pasajeros, mercancías y alimentos.
El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, advirtió que la rápida variación de los precios internacionales está encareciendo considerablemente el esfuerzo que realiza el Gobierno para evitar que esos aumentos lleguen directamente a los consumidores dominicanos.
Según las cifras expuestas por Díaz, mientras el petróleo crudo había aumentado alrededor de 68 %, el precio internacional del diésel llegó a registrar un incremento cercano al 130 %, situación que obliga al Estado a destinar mayores recursos para mantener congelados o parcialmente contenidos los precios internos.
El funcionario explicó que, si las condiciones internacionales se mantienen, el subsidio gubernamental a los combustibles podría alcanzar aproximadamente RD$50,000 millones durante 2026, una cifra muy superior a la contemplada originalmente.
Actualmente, el Gobierno ha tenido que asumir subsidios superiores a RD$100 por galón en algunas variedades de gasoil para impedir que el costo internacional sea transferido completamente al consumidor.
¿Cómo puede afectar a República Dominicana?
La permanencia del petróleo y, sobre todo, del diésel en niveles elevados representa una amenaza para la inflación dominicana. Un aumento del gasoil encarece inmediatamente el transporte de carga y pasajeros y termina trasladándose al precio de alimentos, materiales de construcción y prácticamente todas las mercancías que necesitan ser transportadas.
También aumenta el costo operativo de industrias, empresas de transporte, generadores eléctricos y actividades vinculadas al turismo.
Mientras el Gobierno mantenga los subsidios, el consumidor puede no sentir todo el impacto directamente en las estaciones de combustibles. Sin embargo, el costo termina siendo absorbido por las finanzas públicas, reduciendo recursos que podrían destinarse a otras áreas.
El comportamiento de los próximos días será determinante. Una reducción sostenida del petróleo y los combustibles refinados aliviaría las cuentas públicas; pero si el diésel continúa elevado, el Gobierno enfrentará el desafío de seguir aumentando los subsidios o permitir que parte del incremento internacional llegue finalmente a los precios que pagan los dominicanos.








