La muerte de Brandon Clarke, alero de los Memphis Grizzlies, fue consecuencia de los efectos combinados de heroína y cocaína, según confirmó el viernes la Oficina del Médico Examinador del Condado de Los Ángeles.
El jugador de la NBA tenía 29 años y fue hallado sin vida el 11 de mayo en una vivienda del Valle de San Fernando, en Los Ángeles.
La oficina del médico examinador precisó, en un comunicado citado por ESPN, que también consideró “los efectos combinados de múltiples medicamentos recetados” como una “condición significativa” asociada al deceso, aunque no especificó cuáles. El informe completo, indicó la oficina, estará disponible en una fecha posterior.
Pasó siete temporadas en Memphis
Clarke llegó a la NBA como seleccionado de primera ronda tras su paso por la Universidad de Gonzaga. Con los Grizzlies disputó los 309 partidos de su carrera profesional, en los que promedió 10.2 puntos y 5.5 rebotes por encuentro, según datos recogidos por ESPN.
En su temporada de novato, 2019-20, terminó cuarto en la votación al Mejor Novato del Año. Con el paso del tiempo se consolidó como un complemento de alto rendimiento junto a figuras como Ja Morant y Jaren Jackson Jr., con un estilo de juego inteligente y de mucha energía.
Las lesiones marcaron sus últimos años. En 2023 sufrió una rotura del tendón de Aquiles que lo mantuvo fuera de la cancha por más de un año completo. En 2025 se sometió a dos procedimientos en la rodilla derecha, y la temporada más reciente la interrumpió por una distensión en la pantorrilla derecha. El equipo ya había anunciado que no volvería a jugar ese año.
Unas seis semanas antes de su muerte, Clarke fue detenido en Arkansas tras ser parado por conducir a más de 160 kilómetros por hora en un Corvette nuevo. Los cargos incluyeron exceso de velocidad, conducción temeraria y posesión de una sustancia controlada, según informó CBS News.
Al revisar el vehículo, los agentes encontraron varias bolsas grandes con cápsulas transparentes que contenían una sustancia en polvo de color verde.








