El dominicano Albert Pujols y el puertorriqueño Yadier Molina ya son inmortales en la historia de los St. Louis Cardinals. El pasado sábado fueron exaltados al Salón de la Fama de la franquicia antes del encuentro ante Chicago White Sox en el Busch Stadium.

En la ceremonia, John Sherdel, nieto del legendario lanzador de los Cardenales Bill Sherdel, ofreció unas palabras en honor a su abuelo, exaltado de manera póstuma.

Desde el podio, Molina vivió un momento icónico y que todos en el mundo del béisbol sabían que llegaría. El boricua se puso la chaqueta roja.

Molina abrió su discurso con un gesto que arrancó risas al llamar al veterano preparador físico de los Cardenales, Chris Conroy, quien salió al terreno para pintarle las franjas negras bajo los ojos y, acto seguido, entregarle una gorra del equipo.

Yadi se la puso al revés, como siempre, y el público celebró. A medida que avanzaba, el tono cambió. Molina se quebró por momentos, sobre todo cuando mencionó al coach José Oquendo, a quien agradeció con una emoción.

“He tenido muy buenos coaches, pero ninguno como tú”, dijo Molina, mientras relataba con pasión las muchas maneras en las que Oquendo lo ayudó a fortalecerse como jugador.

Molina continuó con un discurso repleto de agradecimientos, que quizás se extendió más de lo previsto, considerando que el primer lanzamiento del sábado terminó retrasándose 22 minutos.

El boricua agradeció a Tony La Russa y Dave Duncan antes de dirigirse a quien fuera su compañero de batería durante tantos años, Adam Wainwright.

Pujols se detuvo también en Tony La Russa, a quien describió como una figura decisiva en su vida profesional. Recordó que el veterano mánager creyó en él desde el primer día y que, con exigencia y confianza, lo empujó a ser un mejor jugador y un mejor compañero.

Según dijo, La Russa marcó su desarrollo y ayudó a forjar la cultura ganadora que terminó definiendo a los Cardinals. El dominicano evocó además a W. C. “Bill” DeWitt, fallecido en 2023, y aseguró que “seguramente estaba mirando desde arriba”.

Agradeció que DeWitt viera potencial en aquel joven que recién empezaba y le diera la oportunidad de ponerse el uniforme de San Luis, una decisión que, según él, le cambió la vida.

El homenaje incluyó un mensaje especial para los fanáticos de los Cardinals, a quienes agradeció por abrazarlo a él y a su familia desde el primer juego hasta el último.

También tuvo palabras para sus compañeros de equipo, reconociendo que los títulos y las victorias fueron siempre fruto del trabajo colectivo.

Ya en un tono más íntimo, Pujols agradeció a su abuela, a su padre y al resto de su familia y amigos por ser su base y enseñarle el valor de la fe, el esfuerzo y la humildad.