Por: Junior Henríquez
Sosúa, Puerto Plata.– Lo que está ocurriendo en Tulum, México, debe servir de advertencia para Sosúa y Cabarete. Un destino turístico que llegó a convertirse en referencia internacional hoy enfrenta una preocupante caída de visitantes, cancelaciones de rutas aéreas, establecimientos cerrados y hoteles con dificultades para mantenerse operando.
Un reportaje publicado este domingo 25 de octubre por el periódico español El País describe cómo Tulum ha perdido parte de su atractivo turístico. Según los datos citados, el tráfico de pasajeros de su aeropuerto ha disminuido un 33 % desde 2025, mientras las visitas a su zona arqueológica pasaron de 74,385 en septiembre de 2024 a apenas 22,100 en septiembre de 2026.
Entre los factores que afectan al destino mexicano figuran los altos precios, las dificultades de acceso a las playas, la acumulación de sargazo, las deficiencias en los servicios públicos y una oferta turística que, en algunos casos, dejó de resultar competitiva.
¿Qué tiene que aprender Sosúa de esta experiencia?
Mucho. Sosúa fue durante décadas uno de los principales destinos turísticos de la costa norte dominicana. Sus playas, vida nocturna, restaurantes, alojamientos vacacionales y cercanía al aeropuerto internacional Gregorio Luperón contribuyeron a posicionarla en los mercados internacionales.
Sin embargo, actualmente propietarios de villas, apartamentos turísticos y pequeños negocios denuncian una considerable reducción de sus operaciones. Aunque estas experiencias todavía requieren una medición estadística representativa, constituyen señales que merecen atención.
El caso de Tulum demuestra que disponer de playas hermosas, infraestructura hotelera y conectividad aérea no garantiza por sí solo la permanencia de los visitantes. Un destino necesita seguridad, limpieza, precios competitivos, actividades culturales, entretenimiento familiar, promoción internacional y reglas claras para quienes invierten y trabajan en el turismo.
Sosúa también debe evitar que las decisiones sobre su desarrollo turístico se tomen sin escuchar a los sectores que dependen directamente de esta actividad. Hoteleros, propietarios de alojamientos vacacionales, comerciantes, taxistas, restaurantes, operadores turísticos y comunidades deben participar en la construcción de soluciones.
No basta con que República Dominicana anuncie cifras récord de visitantes si esos resultados no se reflejan en la economía de destinos tradicionales como Sosúa. El verdadero éxito turístico también debe medirse por la ocupación de los alojamientos, los empleos generados y los ingresos que permanecen en las comunidades.
Todavía estamos a tiempo de fortalecer nuestro destino. Pero hace falta un plan de recuperación con objetivos medibles, promoción específica, diversificación de actividades y coordinación entre las autoridades y el sector privado.
Tulum nos deja una lección: alcanzar la fama internacional es difícil, pero conservarla exige trabajar todos los días. Sosúa no debe esperar a ver sus establecimientos cerrados para reaccionar.
La pregunta que debemos hacernos es sencilla: ¿vamos a aprender de lo que está ocurriendo en otros destinos turísticos o esperaremos a enfrentar consecuencias similares?








