Por: Robert Camacho | InfoENN – El Nuevo Norte
Mientras Puerto Plata experimenta un notable crecimiento en la construcción de urbanizaciones, torres y complejos de apartamentos, un elemento fundamental para la seguridad de sus habitantes parece seguir recibiendo poca atención: la disponibilidad de hidrantes y fuentes adecuadas de abastecimiento de agua para enfrentar incendios.
Los hidrantes no son un simple elemento colocado en una acera. Constituyen una herramienta esencial para que los cuerpos de bomberos puedan disponer rápidamente de agua durante una emergencia.
Cuando no existen puntos de abastecimiento cercanos, la respuesta puede depender en mayor medida de la capacidad de los camiones cisterna y de la distancia que estos deban recorrer para reabastecerse. En un incendio, cada minuto cuenta.
Puerto Plata ha tenido recientemente dolorosos recordatorios de esta realidad. En los últimos meses se han registrado incendios importantes, entre ellos los ocurridos en la Logia Restauración y en viviendas del Batey 3, donde varias estructuras quedaron reducidas a cenizas.
Una ciudad que crece
Durante los últimos años, Puerto Plata ha experimentado una expansión inmobiliaria considerable en zonas como Cofresí, Muñoz, el entorno del Malecón y áreas próximas a la carretera turística, entre otros puntos.
Algunos de estos proyectos concentran decenas de apartamentos y numerosas familias en edificaciones de varios niveles.
La pregunta resulta inevitable:
¿Está creciendo al mismo ritmo la infraestructura destinada a responder ante un incendio?
¿Dónde están ubicados los hidrantes que permitirían abastecer rápidamente a los bomberos ante una emergencia en estas nuevas zonas residenciales?
También corresponde preguntar si, al momento de aprobar y ejecutar estos proyectos, se están verificando rigurosamente todos los requerimientos de protección contra incendios establecidos por las normas técnicas y las instituciones competentes.
La prevención debe comenzar en los planos
El Ayuntamiento de San Felipe de Puerto Plata, a través de sus dependencias correspondientes, tiene responsabilidades importantes en materia de planificación y ordenamiento urbano, mientras otras instituciones nacionales intervienen en los procesos de aprobación, construcción y seguridad de determinadas edificaciones.
Por eso, la prevención contra incendios no debería aparecer después de terminada una urbanización.
Debe comenzar desde los planos.
Planeamiento Urbano y las demás instituciones competentes deben asegurarse, dentro de sus respectivas atribuciones, de que los nuevos desarrollos cumplan las condiciones de seguridad exigidas antes de ser puestos en funcionamiento.
También los desarrolladores tienen una responsabilidad fundamental: entregar proyectos que no solamente sean modernos y atractivos, sino también seguros para quienes invertirán y vivirán allí.
Resulta preocupante observar sectores de rápido crecimiento inmobiliario donde no se identifica fácilmente un hidrante en varias cuadras a la redonda.
Si existen sistemas alternativos de abastecimiento, cisternas, depósitos o redes privadas contra incendios, la ciudadanía merece conocer cómo funcionarán ante una emergencia y si han sido debidamente inspeccionados y certificados.
Prevenir cuesta menos
Instalar y mantener infraestructura contra incendios siempre será menos costoso que reconstruir viviendas, apartamentos o establecimientos destruidos por las llamas.
Pero el asunto va mucho más allá de las pérdidas económicas.
Estamos hablando de vidas humanas.
Una ciudad turística y en expansión como Puerto Plata necesita que su crecimiento inmobiliario vaya acompañado de planificación, prevención y capacidad de respuesta ante emergencias.
Los desarrolladores tienen la responsabilidad de construir proyectos seguros.
Las autoridades tienen el deber de fiscalizar.
Los bomberos necesitan disponer de las herramientas y fuentes de abastecimiento necesarias para responder.
Y los ciudadanos tenemos todo el derecho de preguntar:
¿Dónde están los hidrantes de las nuevas urbanizaciones de Puerto Plata?
Puerto Plata crece.
Que crezca segura.








