Poca atención se le presta a la salud visual sin tomar en cuenta lo mucho que se esfuerza la vista, especialmente ahora, por la exposición constante a las pantallas. Una de las revisiones preventivas que se debe priorizar todos los años es el examen ocular completo con un optometrista, sobre todo si existen molestias o factores de riesgo.
Incluso, deberías añadirlo a los 3 chequeos médicos impostergables que debes hacerte después de los 40. Los especialistas advierten que no solo se debe asistir a consulta cuando se necesita renovar las lentes, sino que la evaluación permite revisar mucho más que la nitidez de la visión.
“La salud ocular no está separada de la salud del resto del cuerpo”, advierte la oftalmóloga y especialista en retina, Aleksandra Rachitskaya, citada por Cleveland Clinic.
De hecho, algunas enfermedades oculares, como el glaucoma, pueden avanzar sin síntomas evidentes en sus primeras etapas, según el Instituto Nacional del Ojo de Estados Unidos (NEI).
¿Por qué es importante revisar los ojos?
La fatiga visual digital es una de las molestias asociadas al uso prolongado de pantallas. Puede provocar sequedad, visión borrosa, lagrimeo, cansancio ocular y molestias en los ojos, según la Academia Americana de Oftalmología. Además, afecta a personas de todas las edades.
Asimismo, estos síntomas no significan necesariamente que exista una lesión permanente, pero si persisten conviene consultar a un profesional. Los exámenes oculares de rutina ayudan a detectar problemas de salud ocular antes de que afecten la visión, añade Cleveland Clinic.
Cabe destacar que, en determinadas circunstancias, los hallazgos oculares pueden alertar sobre afecciones generales, como la diabetes o la hipertensión, que requieren evaluación médica adicional, dice la doctora Aleksandra Rachitskaya.
¿Cómo es un examen ocular completo?
La consulta suele comenzar con preguntas sobre los antecedentes médicos y familiares, los medicamentos, el uso de gafas o lentes de contacto y cualquier cambio en la visión. Después, el optometrista puede realizar distintas pruebas, según las necesidades de cada paciente:
Agudeza visual: permite comprobar qué tan bien se distinguen letras y símbolos a diferentes distancias.
- Graduación: evalúa si existe miopía, hipermetropía, astigmatismo o necesidad de corregir la presbicia.
- Movimientos y coordinación ocular: comprueba cómo trabajan juntos los ojos y cómo enfocan objetos cercanos y lejanos.
- Presión intraocular: ayuda a evaluar el riesgo de glaucoma, aunque por sí sola no permite descartarlo.
- Examen de las estructuras internas: puede incluir gotas para dilatar las pupilas y observar la retina y el nervio óptico en busca de alteraciones.
No todas las consultas incluyen exactamente las mismas pruebas. El profesional decide cuáles necesita cada persona según sus síntomas, edad y antecedentes.
Y respecto a la frecuencia del examen, la Academia Americana de Oftalmología recomienda intervalos distintos según la edad y los factores de riesgo; las personas con diabetes, glaucoma u otras condiciones pueden necesitar controles más frecuentes. El optometrista puede indicar el calendario adecuado para cada caso.








