La actriz Yamilé Scheker, una de las intérpretes más respetadas de las artes escénicas dominicanas, falleció dejando tras de sí una trayectoria de varias décadas entre el teatro, el cine, la docencia y la locución.

La noticia de su fallecimiento fue compartida públicamente por el actor Orestes Amador, quien expresó en redes sociales su pesar por la partida de quien definió como una querida amiga y admirada actriz.

Scheker desarrolló una carrera marcada por la disciplina, la versatilidad y una relación muy estrecha con el escenario. Su formación artística comenzó desde temprana edad, explorando áreas como piano, danza, pintura y teatro, antes de consolidarse como actriz, cantante, bailarina y locutora comercial.

Su primera aparición en el Palacio de Bellas Artes se produjo en 1968 dentro de su formación en danza. Años más tarde, en 1982, debutó profesionalmente como actriz de teatro con Sabor a miel, bajo la dirección de Onix Báez.

Más de 50 producciones teatrales

A lo largo de más de tres décadas sobre las tablas, Yamilé Scheker participó en más de 50 montajes teatrales, convirtiéndose en una presencia constante dentro de la escena dominicana.

Formó parte de la Compañía Nacional de Teatro y participó en producciones que abarcaron distintos registros y estilos.

Entre sus trabajos más recordados figuran Sabor a miel, Diatriba de amor para un hombre sentado, de Gabriel García Márquez, presentada en la Sala Ravelo del Teatro Nacional; Eva Perón, Divorciadas, evangélicas y vegetarianas, El violinista en el tejado y Los monólogos de la vagina, obra que presentó durante varios años en distintos escenarios del país.

Su presencia en teatro estuvo acompañada por una cualidad que muchos colegas y alumnos reconocían en ella: una entrega absoluta al oficio y una vocación constante por compartir lo aprendido.

Del escenario a la gran pantalla

En el cine dominicano, Scheker encontró en las últimas décadas un nuevo espacio para ampliar su trabajo interpretativo.

Participó en películas como Los Reyes: La verdadera historia de Buster y El Camaleón (2014), Del color de la noche (2015) y ¡…Y a Dios que me perdone! (2017), dirigida por Ángel Muñiz.

En 2018 formó parte de Veneno, primera caída: el relámpago de Jack, dirigida por Tabaré Blanchard, donde interpretó a Doña Tatica.

También participó en Candela, de Andrés Farías, donde dio vida a Manomina, y en Freddy, producción de 2023 inspirada en la vida de Freddy Beras-Goico, interpretando a Doña Angiolina Goico.

Uno de sus trabajos cinematográficos más recientes fue Melodrama (2026), donde interpretó a Elvira.

Su paso por el cine consolidó una segunda etapa de su carrera, en la que pudo llevar a la pantalla la experiencia, presencia y sensibilidad construidas durante décadas en el teatro.

Una actriz que también formó actores

Más allá de sus personajes, Yamilé Scheker también dejó una huella importante como docente y acting coach.

Durante años acompañó y orientó a nuevas generaciones de intérpretes, compartiendo herramientas adquiridas a lo largo de una carrera construida entre escenarios, sets y espacios de formación.

Esa faceta pedagógica terminó convirtiéndose en una parte esencial de su legado, especialmente dentro de una industria audiovisual que en los últimos años ha requerido cada vez más preparación actoral.

Una vida dedicada al arte

La trayectoria de Yamilé Scheker atravesó distintas etapas de las artes escénicas dominicanas y conectó generaciones.

Fue parte de una época fundamental del teatro nacional, se mantuvo activa en producciones contemporáneas y logró extender su presencia al cine dominicano en un momento de crecimiento de la industria.

Su nombre queda ligado a una forma de ejercer la actuación desde la preparación, la disciplina y el respeto por el oficio.

Con su fallecimiento, el teatro y el cine dominicano despiden a una intérprete que no solo construyó personajes, sino que también contribuyó a formar a quienes llegaron después.

Paz a su alma.