29.9 C
Santo Domingo
viernes, octubre 9, 2026
spot_img
Inicio Del Norte Santiago apuesta por una nueva generación de zonas francas

Santiago apuesta por una nueva generación de zonas francas

12

SANTIAGO. — La historia de las zonas francas en Santiago entra en una nueva etapa. Lo que durante décadas estuvo asociado principalmente a la manufactura tradicional y a la generación de empleos intensivos en mano de obra se transforma en una plataforma productiva más diversificada, tecnológica y conectada con las cadenas globales de valor.

Uno de los principales referentes de esta transformación es la Corporación Zona Franca Santiago (CZFS), cuyo presidente del Consejo Directivo y coordinador de la Mesa de Zonas Francas del proyecto Meta RD 2036, Miguel “Miky” Lama, sostiene que Santiago ya no puede ser visto únicamente como una ciudad manufacturera tradicional.

“Santiago ya no puede verse como una ciudad de manufactura tradicional. La ciudad es una plataforma productiva mucho más diversificada”, plantea Lama.

En el Santiago Free Trade Zone convergen empresas de sectores como electrónica, logística, tabaco, textiles y otras actividades vinculadas a las cadenas globales de producción. Actualmente, el parque concentra más de 20,500 empleos y más de 80 empresas, distribuidas en unos 3.2 millones de metros cuadrados y seis millones de pies cuadrados de superficie industrial.

El peso del sector también se refleja a escala nacional. En 2025, las zonas francas dominicanas alcanzaron 200,231 empleos, 858 empresas operando y US$8,604.6 millones en exportaciones, de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (Cnzfe).

Una industria que cambia de perfil

La transformación se expresa en nuevas inversiones, ampliaciones de plantas, infraestructura logística, proyectos energéticos, tecnología y formación de talento.

Entre los hitos recientes de la Corporación Zona Franca Santiago figuran la incorporación de 230,000 pies cuadrados de nuevas inversiones productivas en 2022 y la puesta en funcionamiento de una subestación eléctrica de 44 MW en 2023, además de proyectos de energía fotovoltaica y movilidad.

Para Lama, una de las principales ventajas de Santiago es que las empresas encuentran mucho más que infraestructura industrial: proveedores, trabajadores capacitados, universidades, instituciones de apoyo, servicios financieros, logística y una cultura empresarial construida durante décadas.

A esto se suman la ubicación estratégica de Santiago en el centro del Cibao, la experiencia acumulada, la estabilidad del régimen de zonas francas y una creciente apuesta por el capital humano.

El impacto trasciende los límites del parque. Según las cifras citadas por Lama, más de 82,000 empleos de zonas francas están vinculados al Cibao, equivalentes a alrededor del 41 % del empleo nacional del sector, mientras que en la región Norte se generan aproximadamente 300,000 empleos indirectos.

El perfil del empleo también evoluciona; más del 54 % de los puestos nacionales del sector son ocupados por mujeres, mientras crece la demanda de trabajadores con competencias técnicas y especializadas.

La oportunidad para las Pymes

Uno de los grandes retos de esta nueva etapa es lograr que una mayor parte del valor generado por las zonas francas permanezca conectada con empresas dominicanas.

Las multinacionales necesitan mucho más que trabajadores y materias primas. Requieren transporte, alimentación, mantenimiento, seguridad, limpieza, empaques, tecnología, servicios profesionales, construcción, logística, capacitación, salud ocupacional y manejo de residuos, entre otros servicios.

Esto abre un amplio mercado para las Pymes dominicanas, pero Lama advierte que aprovecharlo exige preparación.

“No basta con querer venderle a una empresa multinacional; debemos estar preparados para suplirla”, señala.

Para integrarse a estas cadenas, las empresas locales necesitan elevar sus estándares mediante certificaciones de calidad, cumplimiento de normas internacionales, trazabilidad, tecnología, capacidad de producción, puntualidad, sostenibilidad y competencias comerciales, incluido el dominio del inglés.

La conexión entre zonas francas y empresas nacionales aparece así como una de las grandes oportunidades para que el crecimiento industrial tenga un mayor impacto sobre la economía local.

 Industria y ciudad deben crecer juntas

El próximo ciclo de expansión también plantea un desafío urbano. El crecimiento industrial exige responder, al mismo tiempo, a las necesidades de transporte, vivienda, educación, servicios públicos y calidad de vida.

La competitividad de Santiago dependerá cada vez más de las condiciones en que viven y se movilizan las personas que trabajan en su economía productiva.

En ese contexto, la integración de la Corporación Zona Franca Santiago con el sistema de transporte colectivo y la proximidad de tres estaciones del monorriel al parque son ejemplos de una convergencia cada vez mayor entre infraestructura productiva y planificación urbana.

La idea es que el crecimiento industrial no ocurra de espaldas a la ciudad, sino como parte de su desarrollo.

 Una plataforma hacia el futuro

La apuesta de Santiago apunta ahora a construir una plataforma industrial para las próximas décadas. La Corporación Zona Franca Santiago dispone de 2.2 millones de metros cuadrados para desarrollo futuro, mientras que Santiago Business City plantea un modelo de ecosistema empresarial que combina productividad, tecnología y bienestar.

El proyecto obtuvo recientemente la categoría “Innovación en Parques Industriales” de los Expoparks Latam Awards 2026, reforzando la visión de una nueva generación de parques industriales.

La competencia internacional, mientras tanto, ya no depende únicamente de los costos laborales. Santiago tendrá que competir mediante productividad, automatización, energía confiable, logística, estabilidad, innovación y talento especializado, con oportunidades en áreas como manufactura avanzada, dispositivos médicos, electrónica, tecnología, servicios especializados y logística.

El desafío de cara a las próximas décadas será convertir las fortalezas acumuladas por Santiago en una plataforma capaz de atraer inversiones de mayor complejidad, desarrollar proveedores locales y generar empleos de mayor valor.

“La Zona Franca de Santiago no es solamente un conjunto de fábricas o edificios. Es una plataforma de oportunidades”, indicó Lama.

La discusión, por tanto, ya no es solamente cuánto puede crecer la industria santiaguera, sino qué tipo de ciudad productiva quiere construir Santiago de los Caballeros.