Los precios del supermercado están cambiando algo más que el total del recibo: también están transformando la manera en que los estadounidenses deciden qué cocinar durante la semana. Una encuesta reciente muestra que uno de cada 3 adultos prepara muchas más comidas en casa que hace un año, en buena medida porque el presupuesto familiar ya no alcanza para lo mismo.
El estudio, realizado por Talker Research para la Idaho Potato Commission entre 2,000 estadounidenses, encontró que 26% de los participantes ha comenzado a escoger ingredientes que pueden utilizarse en varias comidas. La estrategia tiene un objetivo sencillo: aprovechar cada compra al máximo y reducir la necesidad de volver al supermercado.
El cambio también aparece en la planificación. Para muchas familias, esto supone revisar hábitos que antes parecían automáticos. Comprar un producto porque está en oferta ya no necesariamente significa ahorrar si termina olvidado en el refrigerador. Por eso, la versatilidad y la vida útil ganan peso frente a decisiones basadas únicamente en el precio de etiqueta. La planificación permite, además, reutilizar sobras y transformar una misma base en platos diferentes, una práctica que puede ayudar a mantener variedad sin multiplicar el gasto.
6 de cada 10 encuestados organizan su menú semanal alrededor de ingredientes que pueden repetirse en distintos platillos. Para el 63%, además, la posibilidad de utilizar un mismo alimento en el desayuno, el almuerzo y la cena es un factor esencial al momento de comprarlo.
El presupuesto rinde menos en el supermercado
Los consumidores sienten que sus dólares pierden capacidad de compra. De acuerdo con la encuesta, consideran que $100 dólares deberían alcanzar para casi 2 comidas más de las que realmente permiten preparar. En ese escenario, la elección de productos se vuelve menos espontánea y más estratégica.
La carne y el pollo concentran el 60% del gasto mencionado por los participantes. Después aparecen los lácteos y los huevos, con 30%, mientras que las comidas congeladas representan 22%. Más allá de las categorías, los compradores parecen estar buscando alimentos que puedan convertirse en varias recetas sin exigir una nueva compra de ingredientes.
Reducir el desperdicio es la prioridad para 73% de los encuestados. Muy cerca aparece la duración del producto, considerada por 72%, mientras que 71% toma en cuenta el valor nutricional que obtiene por el precio que paga. La ecuación, por tanto, no se limita a encontrar el alimento más barato: también importa cuánto dura, cuántas comidas permite preparar y qué aporta a la dieta.
La papa gana terreno como ingrediente versátil
Entre los alimentos considerados más flexibles, la papa ocupó el primer lugar, elegida por 40% de los participantes. El dato encaja con otra tendencia revelada por la encuesta: durante el último año, los huevos fueron utilizados con mayor frecuencia por el 38%, seguidos por la papa, con 37%; arroz y pasta, con 35%, y frijoles, con 27%.
La papa también parece haber mejorado su percepción entre los consumidores. El 48% aseguró que la ve de manera más positiva que hace un año, principalmente por dos razones: su precio y la cantidad de preparaciones en las que puede utilizarse. Entre quienes compran papas regularmente, 67% considera que todavía está subestimada.
Ese cambio de percepción forma parte de una revisión más amplia de los hábitos alimentarios. Un 33% de los encuestados dijo que volvió a considerar alimentos que anteriormente evitaba. La carne roja encabeza esa lista, con 32%, seguida del arroz blanco, con 31%, la papa, con 30%, y los huevos, con 29%.
La lógica detrás de estas decisiones parece estar relacionada con una cocina menos rígida. Un ingrediente ya no tiene que pertenecer a una sola receta; puede convertirse en desayuno un día, acompañamiento al siguiente y plato principal después. En tiempos de presupuestos más ajustados, esa capacidad de adaptación adquiere un valor particular.
“Hay un cambio en la forma en que los estadounidenses hacen sus compras. La gente no solo intenta gastar menos, también busca cocinar de manera más inteligente”, afirmó Jamey Higham, presidente y director ejecutivo de la Idaho Potato Commission.
La encuesta retrata, en definitiva, una cocina doméstica marcada por la planificación. Los consumidores están mirando el precio, pero también el rendimiento, la conservación y la posibilidad de reutilizar los alimentos. El resultado es una compra más calculada, donde ingredientes cotidianos como papas, huevos, arroz, pasta y frijoles encuentran nuevas oportunidades para ocupar un lugar constante en la mesa.








