Por: Junior Henríquez | InfoENN – El Nuevo Norte
SANTO DOMINGO.– Han transcurrido más de 20 años desde que el alto funcionario de aviación civil Ángel Christopher Martínez fue ultimado a tiros mientras se dirigía a su trabajo, y su muerte continúa siendo uno de los casos que durante años ha generado interrogantes dentro del sector aeronáutico dominicano.
Christopher Martínez ocupaba una posición de gran responsabilidad en la entonces Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), institución posteriormente transformada en el Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC). Estaba vinculado a las áreas de Aeronavegabilidad y Normas de Vuelo, desde donde tenía responsabilidades relacionadas con el cumplimiento de regulaciones técnicas aplicables a aeronaves y operadores.
Quienes conocieron su desempeño profesional lo describieron como un técnico riguroso y comprometido con el cumplimiento de las normas. Tras su muerte, representantes de la Asociación Dominicana de Pilotos destacaron públicamente su trabajo y las medidas que había promovido para hacer cumplir las regulaciones de aeronavegabilidad.
La mañana del crimen
El 12 de julio de 2006, alrededor de las 7:15 de la mañana, Christopher Martínez fue atacado a tiros en Alma Rosa, Santo Domingo Este, cuando se dirigía a sus labores.
El funcionario se encontraba en su vehículo cuando fue alcanzado por varios disparos. Desde los primeros momentos, las circunstancias del hecho provocaron interrogantes sobre el posible móvil del crimen.
La investigación llegó incluso hasta el propio entorno de la aviación civil. Días después del asesinato, autoridades del Ministerio Público informaron que interrogaban a empleados y funcionarios de Aeronáutica Civil y que las pesquisas podían extenderse a personal relacionado con empresas aéreas que eran objeto de investigaciones desde el departamento dirigido por Martínez.
¿Qué investigaba Christopher Martínez?
Esta interrogante se convirtió posteriormente en uno de los elementos centrales del caso.
Publicaciones periodísticas de la época relacionaron sus funciones con investigaciones sobre presuntas irregularidades dentro del sector aeronáutico, incluyendo versiones sobre aeronaves que supuestamente operaban utilizando matrículas falsas.
Su familia también sostuvo durante años que el crimen podía guardar relación con intereses afectados por el trabajo que desarrollaba dentro de Aviación Civil.
Sin embargo, esas versiones deben mantenerse en el terreno de las denuncias e hipótesis, debido a que no existe una sentencia conocida que haya determinado judicialmente quién ordenó el asesinato ni cuál fue definitivamente su móvil.
Hubo detenidos y hasta búsqueda internacional
Las investigaciones tuvieron distintos episodios.
En septiembre de 2006 fue detenido José Rafael Corporán González, alias “Poloshirts”, señalado en ese momento como sospechoso de participar en el asesinato.
Posteriormente, en 2007, trascendió que las autoridades dominicanas gestionaban a través de Interpol la localización de un presunto sicario colombiano, a quien pretendían procesar en relación con el crimen.
Ese mismo año, el entonces director del IDAC, José Tomás Pérez, solicitó públicamente a la Policía Nacional profundizar las investigaciones para esclarecer la muerte del funcionario.
A pesar de esas actuaciones, el proceso no produjo públicamente una sentencia que estableciera de manera definitiva las responsabilidades penales por el asesinato.
Una familia que nunca dejó de reclamar justicia
Con el paso de los años, familiares de Christopher Martínez realizaron manifestaciones y reclamaron reiteradamente al Ministerio Público y a las autoridades policiales que el expediente fuera esclarecido.
Su hijo, Erick Christopher Martínez, llegó a encabezar actividades en memoria de su padre y sostuvo públicamente que la familia había aportado informaciones que consideraba importantes para las investigaciones.
Organizaciones y representantes vinculados al sector aeronáutico también reclamaron durante años que se establecieran las circunstancias del asesinato y quiénes estuvieron detrás del crimen.
20 años y una pregunta todavía pendiente
Ángel Christopher Martínez no era simplemente un empleado público. Ocupaba una posición técnica desde la cual se tomaban o recomendaban decisiones que podían afectar operaciones dentro de un sector altamente regulado como la aviación.
Precisamente por ello, las circunstancias que rodearon su muerte y las investigaciones que realizaba antes del crimen han mantenido vivo el interés sobre el caso.
A 20 años de aquel 12 de julio de 2006, y de acuerdo con la información pública disponible, no existe constancia de una condena definitiva que haya establecido y castigado judicialmente a los responsables materiales e intelectuales de su asesinato.
Hubo investigaciones, interrogatorios, sospechosos, arrestos, una búsqueda internacional y numerosos reclamos de justicia.
Pero permanece sin respuesta la pregunta fundamental que familiares, compañeros y sectores de la aviación dominicana han formulado durante dos décadas:
¿Quiénes estuvieron detrás de la muerte de Ángel Christopher Martínez y por qué lo hicieron?








