Todd Montgomery quita la tapa de un pequeño tubo y libera cientos de mosquitos en el patio de una casa suburbana a las afueras de Washington.
No se trata de algo malo. Son mosquitos macho que no pican y cargan una bacteria intestinal llamada Wolbachia. Al estos aparearse con hembras no infectadas, los huevos no eclosionan.
Es la primera iniciativa en su tipo que llega a casas residenciales en Estados Unidos, con 600,000 mosquitos tigre (Aedes albopictus) que serán liberados en toda la región para finales del verano.
"Con el cambio climático nos enfrentamos a una bomba de tiempo", dice a la AFP Montgomery, de 32 años y fundador de Bee Safe Mosquito Control.
Las crecientes temperaturas han aumentado los días cálidos y húmedos en la mayoría de Estados Unidos, alargando la estación en la que los insectos portadores de enfermedades prosperan.
El tratamiento, vendido como "ZAP Males", afecta solo a los mosquitos tigre. Aunque no es una especie nativa de la región, es vector de enfermedades como el dengue. Es una preocupación creciente después de que esta semana se confirmara en el norte de Virginia el primer caso de la enfermedad adquirido localmente en el estado.
Ex ingeniero eléctrico, Montgomery fundó la empresa en 2023 con la intención de eliminar las fumigaciones con pesticidas de los jardines residenciales.
Eficacia del tratamiento
Se trata también de una prioridad para sus clientes, que ven con desconfianza las fumigaciones, ya que utilizan pesticidas que han sido clasificados incluso como posibles cancerígenos para humanos.
Sandra Marquardt, una sobreviviente de cáncer de seno de 67 años, asegura que nunca fumigaría su propiedad con pesticidas, pero admite que sintió envidia de sus vecinos que sí lo hicieron.
"Tenemos un hermoso jardín, y solía plantarlo en mayo o junio y básicamente me desentendía de él hasta octubre", dice sobre el problema con los mosquitos.
Pero asegura que la intervención de los mosquitos con Wolbachia "ha sido sorprendentemente eficaz".
La bacteria se da de forma natural en los mosquitos. Pero los científicos han descubierto que puede ser explotada: si el macho tiene la bacteria pero la hembra no, o tiene una cepa distinta, ocurre la esterilización.
25 clientes se han inscrito a Bee Safe Mosquito Control. Cada uno recibirá 1.500 mosquitos a la semana durante 16 semanas (cuatro meses). Es decir, un total de 600.000 insectos.
Comparativa internacional
Singapur tiene el mayor despliegue en el sector público, con el Proyecto Wolbachia que empezó en 2016 y actualmente libera más de 10 millones de mosquitos a la semana.
Un estudio del New England Journal of Medicine encontró una significativa disminución de la población del Aedes aegypti y redujo el riesgo de dengue en más del 70 %.
Sin embargo, no todos los clientes de Montgomery han visto resultados inmediatos.
April Chunko, de 44 años y residente de Silver Spring, dijo a la AFP que "se sumó de inmediato" al proyecto, ante su desconfianza en los productos químicos agresivos al ser madre de un niño pequeño.
"Tenemos un arenero que ama, pero es muy difícil de disfrutar el espacio porque los mosquitos nos acribillan a picaduras", asegura. "No he notado una gran diferencia aún, pero también hay muchos árboles" detrás de la casa.
Marcelo Jacobs-Lorena, un profesor emérito de la Universidad Johns Hopkins y que estudia la materia, dice que los resultados pueden variar por las condiciones locales. "Los mosquitos pueden migrar con el viento, así que depende de la geografía del ambiente".
Además, defiende otro uso de la Wolbachia. En vez de disminuir el número de mosquitos, propone liberar tanto machos como hembras con la misma cepa de la bacteria, para que sus huevos eclosionen con normalidad. De esta forma, la bacteria se extendería en la población.
La Wolbachia bloquea la transmisión de enfermedades como el dengue, el zika y el chikungunya, así que "aún habrá mosquitos picando a las personas, pero no transmitirán enfermedades".








