Durante las últimas décadas, la República Dominicana ha experimentado una transformación en los patrones de mortalidad y supervivencia de su población. Así lo reflan las tablas completas de mortalidad de la República Dominicana 1950-2022 y perspectivas 2023-2100, elaboradas por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), un documento que permite observar la evolución de la supervivencia de los dominicanos desde mediados del siglo XX y proyectar su comportamiento hacia las próximas décadas.
De acuerdo con el informe, en 1950 un hombre dominicano podía esperar vivir poco menos de 43 años, mientras que una mujer alcanzaba alrededor de 45 años. Siete décadas después, en 2022, la esperanza de vida aumentó para los hombres y las mujeres.
Las mujeres mantienen una mayor esperanza de vivir
Aunque la supervivencia incrementó para ambos sexos, las diferencias entre hombres y mujeres se mantienen. En 2022, las mujeres registraron una esperanza de vida al nacer de 77.90 años, en cambio, los hombres alcanzaron 71.53 años, una diferencia asociada a una mayor mortalidad masculina que se observa especialmente durante la adolescencia, la juventud y parte de la edad adulta.
El documento señala que esta diferencia también se mantiene en la expectativa de vida después de los 60 años, aunque ambos grupos presentan una tendencia creciente hacia una mayor supervivencia en edades avanzadas.
En ese sentido, los resultados de las tablas de mortalidad señalan que el país ha avanzado hacia un modelo caracterizado por menores niveles de mortalidad, mayor longevidad y una creciente concentración de las defunciones en edades más avanzadas.
Menos niños mueren antes de cumplir un año
Uno de los cambios más notorios registrados por las tablas de mortalidad corresponde a la reducción de la mortalidad infantil.
Los resultados indican que el país pasó de registrar aproximadamente 159 defunciones infantiles por cada mil nacidos vivos en 1950, que es lo mismo que decir que 16 de cada 100, a 18 por cada mil nacidos vivos en 2022.
Esta disminución representa uno de los principales avances en las condiciones de supervivencia de la población y constituye uno de los factores que ha contribuido al aumento de la esperanza de vida en el país.
Sin embargo, el documento advierte que las diferencias entre las fuentes de información utilizadas evidencian la necesidad de continuar fortaleciendo la cobertura, oportunidad y calidad del registro de las defunciones infantiles.
Las proyecciones indican que la mortalidad infantil continuará disminuyendo en las próximas décadas, aunque a un ritmo más lento, debido a que el país se acerca a niveles considerados bajos en comparación con períodos anteriores.
Las tablas de mortalidad
Las tablas de mortalidad son una herramienta fundamental para analizar cómo cambia la supervivencia de una población a través del tiempo.
Aunque se presentan como una serie de indicadores organizados por edades, en realidad funcionan como un modelo demográfico que permite estimar la probabilidad de sobrevivir o fallecer en cada etapa del ciclo de vida.
A partir de las tasas de mortalidad observadas, se permiten calcular indicadores como la esperanza de vida y sirven como base para las estimaciones y proyecciones nacionales de población.
Además, son utilizadas para la planificación sanitaria, los estudios epidemiológicos, la seguridad social, los análisis actuariales y las investigaciones relacionadas con el envejecimiento poblacional.








