Una investigación científica reciente reveló que las alturas temperaturas del verano, lo que también es denominado calor extremo u ola de calor, puede afectar el funcionamiento cerebral y alterar las emociones, impactando sobre la salud mental.
Actualmente, Estados Unidos atraviesa por una ola de calor que supera los 40 °C (104 °F), por lo que el National Weather Service (NWS) ha emitido alertas de riesgo en unos 19 estados.
El estudio publicado en la revista American Psychologist, y citado por Psy Post concluye que el calor extremo no solo agrava trastornos psiquiátricos preexistentes, sino que también puede afectar a personas que nunca han tenido un diagnóstico de este tipo.
¿Cómo el calor modifica el estado de ánimo y el funcionamiento cerebral?
El psicólogo clínico Joseph Taliercio, del NewYork-Presbyterian Brooklyn Methodist Hospital y Weill Cornell Medicine, realizó una revisión de estudios para comprender cómo las altas temperaturas afectan el sistema nervioso.
Durante la revisión encontró que las temperaturas superiores a los 21 °C (70 °F) se relacionan con una disminución de las emociones positivas y un aumento de la fatiga, incluso en personas sin enfermedades mentales.
Además, resaltó que la exposición prolongada al calor se asocia con mayores niveles de ansiedad y depresión. “Me sorprendió ver la magnitud de las consecuencias psiquiátricas del calor extremo, incluyendo que personas sin afecciones preexistentes pudieran sentirlas”, afirmó Taliercio.
¿Por qué el calor afecta la salud mental?
Los investigadores explican que mantener la temperatura corporal requiere un importante gasto de energía. Cuando el organismo debe concentrarse en enfriarse, dispone de menos recursos para regular las emociones y responder al estrés.
Además, el calor extremo altera la producción de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, fundamentales para el estado de ánimo. También puede afectar proteínas relacionadas con la respuesta del organismo al estrés.
A esto se suman otros factores, como la deshidratación y la falta de sueño provocada por las noches calurosas. Ambas condiciones pueden disminuir la concentración, aumentar la fatiga y dificultar el control emocional.
Finalmente, los investigadores encontraron una relación entre el calor extremo y el incremento de comportamientos agresivos, violencia doméstica, delitos y autolesiones. Asimismo, observaron que las funciones cognitivas pueden deteriorarse, con tiempos de reacción más lentos, mayor impulsividad y dificultades para mantener la memoria de trabajo.








