La comunicadora Mariasela Álvarez compartió en su cuenta de Instagram un aspecto poco conocido de su vida al revelar que padece escoliosis lumbar desde los 13 años, condición que, según contó, incluso la convirtió en víctima de bullying durante su etapa escolar.
Álvarez explicó que, además de la escoliosis, tiene una condición genética que provoca el desgaste de los cartílagos, lo que la ha llevado a ser sometida a cirugías en un codo y un hombro, además de padecer condromalacia en ambas rodillas.
«Tengo escoliosis lumbar desde los 13 años y a esa edad tuve que usar un aparato que me ganó en el colegio el apodo de Robotina –sí, yo también fui víctima de bullying–. Con los años, cada cierto tiempo he padecido de contracturas muy dolorosas pero controlables», explicó.
La presentadora relató que, tras el estrés generado por una mudanza de oficina y de vivienda, sufrió la crisis de dolor más prolongada que ha experimentado, al punto de sentir fuertes molestias al levantarse de la cama y verse imposibilitada de realizar ejercicios.
«Cada vez que me levantaba de la cama sentía que se me iba a romper la cintura y así, con altas y bajas en el dolor, me pasaba el día. ¡Hasta cambié un colchón pensando que era eso! Como el dolor no me permitía hacer ejercicios, veía además como mis músculos se iban debilitando. Estaba desesperada y pensé que ya no podría volver a darle a los hierros jamás», detalló.
Álvarez, explicó que los dos primeros meses del año «casi no tuve tiempo de ejercitarme con el estrés y los temas que ustedes ya conocen, y la debilidad muscular es lo peor que le puede pasar a la espalda que tiene una condición. Tuve que tomar fuertes medicamentos y 10 sesiones de fisioterapia. Hace un mes, ya mejor, empecé con @michaelfernandez20 el entrenamiento de fuerza poco a poco, porque sé lo importante que es a esta edad mantener la masa muscular que se pierde en mayor medida y que es fundamental para mis articulaciones. Pero es cierto que los músculos tienen memoria, lo he comprobado muchas veces a lo largo de los años».
Contó que el ejercicio ha sido su tabla de salvación para muchas cosas, y que no concibe su vida sin eso. «Nunca es tarde para empezar y ¡tampoco hay excusas! Ahora que ya conocen mi condición, no me vuelvan a decir que lo mío es genética», destacó.








